AL DÍA
Buenamadre
E l sainete protagonizado por Isabel Pantoja en la prisión de Alcalá de Guadaíra con denuncias de funcionarios y demás acerca del trato de favor que recibe la presa anima a darle una vuelta al asunto de la cárcel que en nuestra sociedad tiene la vitola de castigo extremo y disuasorio para el delito. Si pasar unos años de cárcel puede convertirse en una especie de tiempo sabático con sus extras de menú, su tele, su gimnasio, sus fines de semana, y tal, por arte del cante o por manejar metálico o por el poderío mismo del penado, pues ya te digo. A pegar el palo, unos añitos a la sombra y luego ¡viva Cartagena¡. Que no creo yo que sea lo corriente, claro. Pero da que pensar. Igual resulta que lo real de verdad es lo que vimos en la película Celda 211 y el personaje de Malamadre que bordaba Luis Tosar. Con sus motines, sus secuestros de funcionarios y muy mala vida. No digo que no. Pero apuesto a que hay también mucha Buenamadre entre rejas que no se priva del buen jamón, los petas, su marisquito de cuando en cuando y su buen rollo con los funcionarios. Y, hombre, así se hace menos pesada la bola encadenada al tobillo. Eso provoca en la opinión pública una sensación de tomadura de pelo y cuando ya creíamos que la justicia podía ser igual para todos, al menos en algún caso, resulta que hay condenados y condenados. También es verdad que siempre se ha sabido que la cárcel es un microcosmos con sus clases sociales, sus favoritos, sus enchufados; y que los que tienen poder y dinero la pasan mucho mejor que los pringados. Ahora lo que se lleva es la política de reinserción y quizás ahí encaje el supuesto trato de favor a doña Pantoja. Que si es cierto que le lavan la ropa, se la cosen, desayuna con la directora y puede entrar sus cosas sin que la registren, igual se trata de un nuevo sistema para favorecer la reinserción y que la presa note lo menos posible la diferencia con la vida normal. Que no vaya a pensar que la sociedad está contra ella y se ensaña en el castigo. Pues no, guante de seda que es mejor que la mano dura según algunos sicólogos clínicos del crimen y castigo nacional.
Con todo y con eso, a ver si va a llevar razón doña Manuela Carmena, jueza en su tiempo de vigilancia penitenciaria. Ella sí que tiene resuelto el engorroso tema este de los presos. Se pone en la calle al 94% de la población penitenciaria y nos quedamos con unos pocos y punto pelota. Eso es reinserción exprés y lo demás es cuento.