EL CORRO
El Senado, una causa perdida
A falta de reconvertirse en una verdadera cámara de las autonomías, hace tiempo que el Senado acoge a toda una tropa de ex presidentes autonómicos y otros antiguos próceres venidos a menos que encuentran en sus bancadas un apacible retiro dorado. Recientemente un diario madrileño repasaba esa nómina, que está engordando estos días con la incorporación de algunos de los poncios autonómicos desalojados tras las elecciones del pasado 24 de mayo.
La vía de entrada no es otra que la del cupo de senadores que corresponde designar directamente a los parlamentos de las comunidades autónomas. El pleno de las Cortes de Castilla y León designó ayer a los tres que corresponden a esta comunidad, uno de los cuales ha vuelto a ser Juan José Lucas, quién, después de 14 años ocupando uno de estos escaños, se ha convertido en el decano de los ex presidentes autonómicos apalancados en la Cámara Alta. Designado por las Cortes en cinco ocasiones consecutivas, lo suyo lleva camino de ser vitalicio.
El otro escaño de senador autonómico asignado al PP ha venido rotando durante las últimas legislaturas, en las que ha constituido una especie de comodín utilizado para dar salida a algún consejero sacrificado en la renovación del gobierno de la comunidad. Hace ocho años el compensado fue José Valín, hace cuatro la vicepresidenta María Jesús Ruiz y ahora el puesto parecía destinado a Tomás Villanueva, el ya ex consejero de Economía y Empleo.
Los escándalos en los que están envueltos determinados ex altos cargos de dicha consejería parecen haber dado al traste con dicha designación. En su lugar, el escaño ha ido a parar a la presidenta del PP soriano, Mar Angulo, opción que riza el rizo, ya que deberá dimitir como senadora electa que es por Soria para pasar a ser senadora en representación de la comunidad autónoma. La elección resulta doblemente incomprensible si se tiene en cuenta que por segunda legislatura consecutiva se da la circunstancia de que los dos escaños autonómicos que corresponden al PP recaen sobre políticos de la misma provincia, lo que se interpreta como una forma de compensar la ausencia de representación soriana en el gobierno Herrera, la Mesa de las Cortes y la dirección del grupo parlamentario popular.
No menos inadecuada parece la reelección de Óscar López como titular del tercer escaño de senador autonómico por Castilla y León. Su nefasta trayectoria política en esta comunidad no constituye precisamente el mejor aval para ocupar esa representación. Sólo la imposición desde Ferraz, que previamente le ha nombrado portavoz del grupo socialista, explica —a la vez que agrava— semejante desatino. Todo lo cual viene a confirmar que la regeneración del Senado es una causa definitivamente perdida.