Diario de León
Publicado por
TarrasaJosé Ballbé Urrit.
León

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Chinches en

el Camino de Santiago

J unto con otro compañero y amigo, hemos reanudado —este año— algunas etapas del Camino de Santiago. En 2011 y 2012, lo habíamos iniciado —desde Saint Jean Pied de Port— hasta León/capital... Dios mediante, abrigamos la ilusión y la esperanza de completarlo —en su totalidad— el próximo año.

Entonces, tuvimos un problema sanitario gordo. Concretamente, con chinches en el albergue municipal de Reliegos (la noche del 2 al 3 de agosto de 2012). En aquel momento, callamos. Pero es que, este año, en Molinaseca, la experiencia se ha repetido. Exactamente, la misma noche del 2 al 3 de agosto. Y la cosa pasa de castaño oscuro.

Siempre hemos ido, por principio, a centros municipales. Con espíritu de auténticos peregrinos. Con la máxima austeridad, sin ningún tipo de lujos. No queremos edificios de diseño, ni baños o cocinas espectaculares. Solamente buscamos y exigimos la máxima limpieza.

Aparte de nosotros dos (quien suscribe esta carta y Tino Fernández), hubo otros peregrinos que nos confirmaron la misma incidencia... Lo cual viene a demostrar que no fuimos nosotros los portadores de estos malignos y molestísimos parásitos. Los «pillamos» o nos los inocularon allí. Nuestra pregunta/denuncia pública es clara: si el control, rigor y exigencia sanitaria dependen de los respectivos ayuntamientos, ¿qué hacen para evitar estas plagas? ¿Cada cuánto fumigan? ¿Qué hace, a su vez, la Junta de Castilla y León para controlar esta temática?

Si es así como Mariano Rajoy y sus acólitos peperos predican y ampulosean una supuestamente espectacular temporada turística, andamos bien. Precisamente, los dos presidentes nacionales anteriores a don Mariano provenían de esta misma comunidad autónoma. ¡Qué casualidad!

De buenas palabras y discursos altisonantes y rimbombantes ya estamos hartos. ¡Obras son amores, que no buenas razones! (dice el refrán)... Y, aquí, hay que demostrar algo más que una simple imaginación, huyendo de lo que parece una burda y simple dejadez de funciones.

Del mismo modo que esperamos alguna respuesta convincente de los respectivos consistorios, aprovechamos la circunstancia para dar a conocer estos hechos en algunos medios de comunicación escrita.

Con los debidos respetos, sugerimos que —a través del mismo conducto— las instituciones sanitarias de ámbito nacional y autonómico se sientan interpeladas. Que recojan el testigo y provoquen el efecto conocido como «feed back». Dicho de otro modo, que no se anden por las ramas de justificarlo con diplomacia, achacándolo a la casualidad... Y, por tanto, den soluciones y compromisos claros, urgentes, eficaces y constantes. Eso sí, aclarando públicamente y punto por punto —también en prensa— los hechos expuestos en esta carta al director.

No siendo así o recibiendo la callada por respuesta, quizás nos veremos impelidos —con la máxima diligencia— a presentar una denuncia ante las autoridades judiciales correspondientes. Al propio tiempo, seguiremos pensando que aquellos eslóganes turísticos y promocionales del estilo del «España, sin ir más lejos» son un camelo. Y que la que debería ser nuestra principal «industria» de generación de PIB deja muy mucho que desear... Y, pese a quien pese, hay que anunciarlo a los cuatro vientos.

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