TRIBUNA
España no se puede suicidar
E ste país está al borde del suicidio. Tenemos unos políticos ignorantes, incapaces, inútiles. Primero el insensato del Pedro Sánchez, que va a hacer bueno a Zapatero, que no sabe por dónde camina, que ha perdido el Norte, que ha caído en el desfiladero. Entrega el poder a gobiernos separatistas y ultraizquierdistas de todo pelaje. Por tener poder, por ganapanes, que son incapaces de tener un trabajo, se deja que le apoyen partidos, sin sentido de Estado, sin valores patrios, sin dignidad. Recibe el cetro prostituido de Podemos en Castilla-La Mancha, en Extremadura. Se prostituye en Valencia, recibiendo el voto de los separatistas, de los que nacen no para salvar la patria, sino para salvar el bolso de los hambrientos de poder, de envidia, de mando, de venganza. Permite un Gobierno separatista en Navarra, corteja a Bildu, nido de seres con ánimo de venganza, con las manos manchadas de sangre.
Es un esperpento que los socialistas permitan que los niños que no saben hablar correctamente el idioma de Cervantes, se les obliga a aprender el asturianu, el valenciano, el mallorquín, el gallego y no digamos el euskera. ¿Con quien se van a entender los vascos si nadie en el mundo conoce la lengua que se hablaba a duras penas en la profundidad de los caseríos? Como costumbres y formas del habla los tenemos que respetar pero no como progreso.
Pero estos políticos confunden la cultura con los votos; confunden los estómagos hambrientos con la venganza. Engañan a un pueblo sumido en una crisis, que no tiene salida, que no se ve el final del túnel, que en la desesperación se deja arrastrar por una marea de espabilados, sin trabajo, sin dignidad que pretenden enarbolar el progreso con propuestas propias de locos y de aprovechados y ante la gran oportunidad empujan al ciudadano al suicidio. Llenan sus acaloradas bocas con una sociedad de progreso. Estos no van por el progreso económico.
Aspiran al progreso personal, a asegurar su futuro, porque fuera de la política estarían a las puertas de cualquier organización benéfica. Tratan de adular al pueblo con promesas imposibles, dar un salario a los pobres, a los necesitados. ¿De donde van sacar el presupuesto estos insensatos? Si no tienen ni idea de qué es la macroeconomía, ni la microeconomía. No hace falta ir a Harvard. Un aldeano del lugar más apartado de este país sabe más economía que estos filibusteros. Pero con tal de llegar al poder, todo es lícito.
En un país que tienen una deuda al día de hoy de casi el cien por cien del PIB, se atreven a ofrecer promesas sólo para captar el voto. Son unos mentirosos compulsivos. Parecen aves carroñeras o perros callejeros que hambrientos van a devorar a la primera pieza que encuentren. ¿O es que piensan asfixiar a los empresarios, a los autónomos, a los que tienen una nómina, para satisfacer las ansias de poder? Una cosa sería cierta: el paro ascendería a cifras nunca vistas, pasaría del treinta por ciento porque estas promesas son ¡imposibles!. Ya sabemos que hay muchos ciudadanos necios porque en la desesperación se arrojan en los brazos de voceros y charlatanes de las plazas.
Que aparezca este circo con sus payasos y malabaristas solo tiene un culpable: Mariano Rajoy Brey. Recibió un poder casi absoluto en 2011 con el que podía haber regenerado España. Hizo justo lo contrario. Arruinó a las generaciones futuras. Elevó los impuestos sobre las familias y las pymes para financiar el nepotismo. Rajoy o se va o tiene que prescindir de sus inútiles asesores. Nunca nadie dilapidó tanto poder en tan poco tiempo.
Nos cuesta pensar los españoles que en las filas del PP, con las mentes más brillantes, con los currículos labrados en las mejores universidades, hayan permitido este descalabro. O están en connubio o están en prevaricación continua o tiene el enemigo dentro de casa. Es probable que los asesores más que de derechas sean traidores de una causa.
El español piensa que el PP está cayendo en los mismos errores de la izquierda. Mantener parcelas de poder. Sostener a ganapanes. Mantener a inútiles. Sólo hay que mirar las listas en las elecciones, siempre son los mismos, siempre aparecen las mismas personas, no hay cambios. Y el pueblo está hasta ese sitio de ver siempre a los mismos, mangoneando los destinos de una provincia, de una comunidad autónoma, de un municipio, en síntesis, mantener el pesebre.
En la Historia de la democracia nos cuesta pensar que con este inmenso poder, este presidente haya sumido a su partido en las cavernas. Haya defraudado a miles o millones de españoles. Lo tenía muy fácil, pero él sólo se ha metido en la ciénaga del lodo y de la corrupción.
La fácil que era dar un puñetazo encima de la mesa, apartar a los corruptos, a los mangantes, a los troleros, a los salteadores de caminos. No ha sabido comunicar al pueblo los logros. No ha sabido comunicar al pueblo que nos salvó de un rescate. No ha sabido entenderse con los medios de comunicación. ¿Qué es la corrupción de Bárcenas, de los Gúrtel, de la Púnica, del saqueo de los Ayuntamiento de los políticos del PP? ¿A cuánto asciende el robo? ¿A doscientos millones de euros? Y qué es esto con los más de seis mil millones que se quemaron en Andalucía. Que dieron pensiones a muchos que nunca cotizaron. Que subvencionaron a empresas falsas. Que defraudaron la esperanza de muchos parados y necesitados. Y la triste realidad es que en Andalucía con la mayor corrupción, ignominia y saqueo sigue campando el PSOE como si hubiera sido pacata minuta. Qué inútiles habéis sido los del PP. Y que a vuestros votantes les hayáis defraudado.
Y ¿qué decir de la deriva del independentismo? Ha tenido la oportunidad de cortarlo de raíz. Hoy el impresentable de Mas y sus correligionarios estarían a la sombra. La comunidad de Cataluña, aplicando el sentido común, hubiera sido intervenida y este Gobierno se hubiera cubierto de gloria y tendría una batalla decisiva ganada. ¡Rajoy, Presidente!, da un puñetazo encima de la mesa y fulmina a los mercaderes del independentismo catalán. Y después de todo esto ¿Qué? Pues, visto el panorama, el pueblo español se lo tendrá que pensar en las próximas elecciones. Nos ha salvado del rescate. Igual tiene que seguir votando al PP porque lo que viene es el diluvio, el caos, la miseria; el corralito, volver a los años del hambre, del plomo. Luego, más vale lo malo conocido….Este país no puede suicidase.