EL CORRO
Resabios y vicios compartidos
T ranscurridos cien días desde las pasadas elecciones municipales y autonómicas no parece que la irrupción en las instituciones de los llamados partidos emergentes haya erradicado los resabios de esa «vieja política» por ellos tan denigrada. Antes al contrario, Podemos y Ciudadanos están incurriendo con pasmosa facilidad en esos mismos vicios, ya sea en su ámbito interno o en el plano institucional.
Si algo ha cambiado en ayuntamientos, diputaciones y Cortes de Castilla y León no ha sido tanto por el impulso de los nuevos partidos como por la simple realidad aritmética de que el PP se ha quedado sin el rodillo de las mayorías absolutas. Solo así ha podido obtener luz verde la creación de una comisión parlamentaria de investigación —la de la trama eólica—, algo que no ocurría desde 1997.
La regeneración democrática sigue siendo una asignatura pendiente para PP y PSOE, que en el mejor de los casos se resignan a asumirla haciendo de la necesidad virtud. Pero lo peor es que la estén suspendiendo los que hace cien días se presentaban ante el electorado como paladines de ella. Con ocasión de las municipales y autonómicas ya vimos que las primarias celebradas por Podemos y Ciudadanos dejaban bastante que desear, con procesos claramente teledirigidos por los respectivos aparatos. E idem de lienzo ha vuelto a ocurrir en las primarias convocadas para las próximas generales, con el agravante en el caso de Ciudadanos de que sus dirigentes autonómicos y provinciales siguen designados a dedo desde la cúpula nacional del partido.
Desde el primer momento ha llamado la atención la laxitud mostrada por los de Albert Rivera en Castilla y León a la hora de interpretar el código ético de la formación y en particular que, a diferencia de otras comunidades, aquí haya permitido que el PP mantenga en sus cargos públicos a políticos imputados judicialmente. Pero si mal está mirar para otro lado respecto a los demás partidos, lo que no tiene un pase es inhibirse cuando la oveja negra aparece en el propio rebaño, como ha sucedido con Jesús Presencio el concejal del ayuntamiento de Valladolid cazado triplicando la tasa de alcohol, quien, para mayor inri, a fecha de hoy sigue siendo el coordinador provincial del partido. Por no hablar del vidrioso asunto de los sueldos, que ha sido uno de los detonantes que ha hecho estallar la crisis en Podemos Valladolid, donde la dirección local acusa de absoluta opacidad a sus tres concejales de la capital. Y lo que ya es para nota es que su único diputado provincial, al igual que la única diputada de Ciudadanos, tengan asignado sendos salarios de 56.746 euros anuales al mismo tiempo que sus respectivas formaciones son partidarias de eliminar las diputaciones.