CORNADA DE LOBO
¿Un dios voraz?
F ilas y filas, gentío fervoroso, muchedumbre ritual, musulmanes obligados a peregrinar a ese lugar santo al menos una vez en la vida. Visten todos túnicas blancas, lo manda el reglamento. Es como si llevaran ya de casa el sudario. Algunos lo necesitarán. La muerte rifa su suerte a menudo en La Meca.
Muertos en la última avalancha: 717; y heridos, 900... no es la primera hecatombe peregrina ni es la montonera de cadáveres más poblada... en 1990 murieron 1.426 en una estampida en el túnel, 400 en 1987, otros 200 en 2004... y fatal este 2015, pues su masacre tuvo prólogo hace días, el 11 de este mes, al caer una gigantesca grúa de obras sobre el patio de la mezquita atestado de peregrinos que daban vueltas y vueltas a la Kasbah; destripó a 107 este regalo que les cayó del cielo cuando más embebidos estaban en sus oraciones, todos en sus rezos... un viejo catecismo católico definía «Rezar: dirigirse a Dios rogando mercedes » y Jaimito preguntó a la catequista «ya, y aparte de mercedes, ¿puedo rogar también bemeuves, ferraris?... folksvaguen no, que están de pedo caído».
La tragedia peregrina en La Meca se repite como si estuviera en nómina... y Sócrates se pregunta si Alá estará triste o contento viendo estas zarracinas, pues iban ya prescritas en la providencia divina, se supone, sin que el cielo o los santos pueden hacer nada por impedirlo... y concluyó: tiene toda la pinta de ser el tributo que exige un dios caprichoso, aburrido o aún más voraz que la deidad azteca que gozaba con sacrificios humanos viendo después rodar cabezas y cabezas por las interminables escalinatas de sus pirámides. Tampoco se explica que Alá pague así a quien llegó quizá del otro lado del mundo con grande pena y fatiga, a quien sólo pudo ir esa única vez a besar la Piedra Negra, a quien se gastó todos sus ahorros para ir allí a adorarle... y hala, que pase un centenar al sacrificio... dirán que no es culpa de Alá, sino del Demonio a quien los peregrinos arrojan ritualmente piedras y, cabreado, se desata alguna vez... cosa del Diablo, eso fue... es lo bueno de tener al Bien y al Mal en el mismo dogma... esas son las religiones listas.