NUBES Y CLAROS
León desde fuera
El premiado ayer como Leonés en el Extranjero por el Colegio de Economistas resultó ser el mejor antídoto contra la extendida tendencia local a hacernos el harakiri por menos de nada. Frente a este complejo congénito que nos lleva a sentirnos agraviados por casi todo, y a confiar bien poco en nuestras propias capacidades para salir adelante.
Quizá porque él está muy acostumbrado a hacerlo, José Manuel Reyero dio una estupenda receta para cambiar el prisma que analiza lo propio: «Para entender León hay que aprender a mirarlo desde fuera». Lo sabe bien. Toda su brillante trayectoria profesional se ha basado en entender e impulsar la internacionalización de las empresas.
Ayer ofreció una perspectiva bien distinta de la que hubiéramos dado la mayoría de los leoneses. «León es desde hace muchos años una sociedad internacionalizada». Lo han sido los cientos de emprendedores que en tiempos en los que viajar era una auténtica aventura se lanzaron, por voluntad o por necesidad, a arañar un destino en otras tierras. Ahora, reconoció el experto, lo que falta es que las empresas locales den definitivamente ese paso.
Como hombre de acción, Reyero no se quedó ayer con la gratitud y el reconocimiento de quienes han premiado su larga e intensa carrera. Aprovechó un escenario tan poco habitual como la entrega de un premio para lanzar el guante a los economistas leoneses: que se impliquen en realizar un ambicioso plan de internacionalización para el tejido empresarial local.
Su batuta en este proyecto es un lujo que los profesionales leoneses no deben perder. No sólo tiene la enorme experiencia de haber vivido los procesos de abordaje de los mercados exteriores desde todas las instituciones, sino que atesora el enorme mérito (reconocido en el galardón que recogió ayer) de no haber dejado nunca de lado su corazón de descendiente de leoneses, en su apoyo a cuantas iniciativas y proyectos de esta tierra han caído en sus manos.
Fue el suyo un discurso oxigenante, no sólo por lo que tiene de proyecto de futuro, sino por cuanto mostró de conocimiento y reconocimiento del pasado. Recoger la herencia de los emprendedores leoneses y proyectarla en un mundo globalizado, con la ayuda de esta experiencia valiosísima, es una oportunidad que la economía local no debe desaprovechar. Reyero ofrece un valor y una iniciativa que no puede caer en el cajón de los «ya si eso...»