Diario de León
Eduardo Aguirre
León

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En mis comienzos profesionales quise entrevistar a la vedette La Niña de Fuego que actuaba en una sala de fiestas de aquí. Se decía de ella que era verla y ponerte a arder. No pude comprobarlo, pues la entrevista se la asigno a sí mismo el director. Ya se sabe, no siempre el cargo es carga. Al verle salir hacia su destino, le grité con esa retranca desde mi mesa: «¡Llévate el extintor!». La seguridad ante todo. De otros fuegos muy distintos ha hablado en León el presidente de Cepyme, Antonio Garamendi, en su entrevista con María Jesús Muñiz. «Gracias a la sociedad civil esto no ha ardido en llamas», afirmó. Por si alguien no cae, «esto» somos la sociedad española. Pese a la gran dureza de la crisis, España no ha ardido en ira violenta. Los españoles acordamos en 1978 no volver nunca más a incendiarnos ente nosotros. Y lo hemos cumplido. Aunque sigue habiendo alguna que otra idea de bombero. Por cierto, tengo un amigo y a un familiar dedicados a tal labor y son personas muy cabales, no entiendo, pues, el origen de la expresión. Los españoles somos gente con chispa, pero sin llegar a la combustión. Tenemos nuestros defectillos, pero aún más virtudes. ¿Qué no llegamos con puntualidad británica? Lo compensamos siendo los últimos en irnos. ¿Qué no hablamos con fluidez idiomas? Tampoco los extranjeros pronuncian bien «dale a tu cuerpo alegría Macarena». ¿Qué a la ensalada no le echamos salchichas Frankfurt? Para gustos, los sabores. Somos una democracia, tardía pero irreversible. El único que camina para atrás es Willy Toledo, pero él ya era algo prehistórico.

En España no ha ardido Troya, ni arderá. Por ello, resulta tan indignante que haya quienes estén creando problemas de convivencia donde no los había, más allá del pique sano entre administraciones o ciudades, consustancial a la geografía humana. Muñiz termina su excelente entrevista a Garamendi preguntándole si hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades. Y él responde: «Sí. Seguro. Clarísimamente. No hay que explicarlo». O sea, que encima he de dar las gracias al periódico por no haberme encargado la entrevista a La Niña de Fuego», pues aún estaría pagando el sorbito de champán. Visto así, gracias, muchas gracias.

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