Diario de León
Publicado por
PEDRO TRAPIELLO
León

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Muchas veces me pregunto cómo tiene el lector la santa paciencia de parar los ojos en la letra de esta sección, en la popa del periódico, después de tantos años cantando yo aquí las mañanas y pocas veces las mañanitas... de cantamañanas, vaya, me tocó... o de cantarranas, que así le suena a alguno el frecuente ruido embarullado de esta charca.

Admiro el esfuerzo del lector y agradezco el detalle; grazie tante, mile grazie. También uno intenta pagarlo esforzándose en huir de rutinas o carracas (que caen las suyas) y apareja aquí una macedona de asuntos, frutas y brutos que atienda a la disparidad de lectores, pues la parroquia leonesa, como todas, es dispar. Eso explica lo errático de esta columna que va de la alberca al limonar o del gañán al hidalgo. Lo siento, la intención es buena, no aburrir.

Y el precio, alto.

Cuando le preguntan a un artista para qué canta, pinta o baila, muchos responden «para que me quieran». Es un topicazo, pero me apunté. Sin embargo, a estas alturas no creo que haya un solo lector al que en alguna ocasión o ya de contínuo no haya fatigado, malhumorado o enfurecido, así que escribiendo por libre, y más en este León, la cosecha de amigos no será nunca abultada. Es el precio. Así se lo indiqué a un conocido escritor leonés y buen amigo cuando hace tiempo se admiraba de que nadie en León le hablara mal de mí o malmetiera, siendo deporte autóctono... le dije entonces que esperara tan sólo diez o quince años y observaría que la cola de mis enemigos daría cuatro vueltas a la manzana del Emperador... y que no sería nada extraño que él mismo estuviera en ella... se rió entonces de la broma; después, no.

¿Cuánto quieres cobrar?, me dijo el presidente de la Diputación al ponerme a dirigir Pallarés y su proyecto. Le dije «lo que un mecánico de segunda de la Talbot». Déjate de bromas. Vale, pero como tendré que decir no a mucha gente, ¿me pagáis a cinco mil pesetas por amigo perdido?... y el bueno de Alberto, muy agudo, va y me dice «tú lo que quieres es hacerte rico».

Escribiendo se cosechan más enemigos que negando a amigos exponer en Pallarés. Renegociaré mi contrato.

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