Diario de León
Publicado por
JUAN CARLOS FRANCO
León

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Digan lo que digan los ‘amargaos’ de la OMS ni a Manolo ni a Jesús les van a cambiar el paso. Llevan demasiado tiempo intentando no perder la forma para la temporada de botillos que se avecina como para echarlo todo por la borda a estas alturas. Y la verdad es que no me extraña, pues, aunque el solo hecho de pronunciar el nombre de esta todopoderosa organización hace que a más de uno le entre el canguelo, sus vaticinios alarmistas del pasado no deberían hacer que nos temblaran las piernas de esa manera. Sólo hay que recordar que los ahora nos recomiendan que extraditemos a alguna de las señas de la identidad gastronómica comarcal, en su día nos advirtieron del fin del mundo con la llegada de la gripe aviar —haciéndonos gastar un dinero que se había llevado la crisis para aprovisionarnos de antigripales— y vaticinaron nuestra mutación genética con los casos detectados de vacas locas.

Lo peor de todo es que en esta ocasión sus malos augurios nos pillan con el pie cambiado y nuestro mejor defensor para estas causas —Arias Cañete— desaparecido en Bruselas aprobando las nuevas dietas a base de saltamontes y demás bichejos proteicos. Menos mal que el presidente del Consejo Comarcal se ha apuntado como voluntario para dar la cara por nuestros productos —y si hay que probar botillos, uno se entrega a la labor. Y si hay que catar, se cata, y punto. ¿Quién dijo miedo? Todo sea por no gripar todavía más el motor de nuestra economía (si es que realmente de nuestro sector económico tira algún motor, y no va a pedales como popularmente se cree) — . No sé si va en el sueldo, pero sí es lo que se espera de quien desempeña su cargo.

Le toca defender lo poco que todavía no nos ha arrebatado la modernidad, el médico o las recomendaciones de la OMS. Que lo haga recordando de donde venimos, a lo que hemos llegado, y, sobre todo, lo que nos hemos dejado por el camino. Que no hace tanto tiempo que cogíamos temperatura a base de candinga en tiempo de una matanza en la que se aprovechaba todo. Luego llegaron con las monsergas de que si los chorizos de viernes por aquí, que si los huevos fritos con manteca por allá,... Y así hasta reducir nuestra dieta a un insulso jamón de york que ahora también cuestionan. Al final va a resultar que quieren que la gente viva o muera alimentándose del aire. Se olvidan de que lo importante no es el final, sino lo que se disfruta el camino.

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