Diario de León

FLORES DEL MAL

La ley del karma y del plasma

Publicado por
GONZALO UGIDOS
León

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E n España se vota más a un partido que a un candidato, es lo que tienen las listas cerradas. Pero eso no significa que sea irrelevante el cartel electoral: hay candidatos que tiran de las siglas para arriba y otros para abajo, diferencia que puede resultar decisiva. Las reacciones del Gobierno ante la insurrección catalana y la emergencia terrorista  han rescatado a Rajoy, que había dejado demasiados pelos en la gatera del miasma y del plasma. Tantos que, aunque sotto voce , algunos de los suyos preferían amortizarlo y cambiar de cartel; creían que no era caballo, sino penco, para el derby de las generales y sugerían la estrategia zorrera. A los de Mejorada los llaman zorreros porque cuando iban en procesión pasó una zorra y los que llevaban en andas la imagen del Cristo, a falta de mejor proyectil para asustarla, le tiraron el Cristo. A la zorra de la demoscopia más de uno del PP quiso tirarle al jefe de filas. En ese plan andaban.

No prosperó la movida porque en los partidos españoles, como en los barcos, donde hay patrón no manda marinero. Ni el almirantazgo tolera motines ni el que se mueve sale en la foto. Además, Rajoy, como decía Voltaire de Don Quijote, es tipo experto en inventar pasiones para ejercitarse y como de otras peores ha salido, le ha cogido ya la postura. Ahora, el hosco horizonte de hace unas pocas semanas se le ha despejado un poco: el escenario catalán y el neotalibán dan ventaja a la contundencia orbicular de las bolas de billar, todo lo contrario de una izquierda con la textura del blandiplup.  Lo que no se puede es votar a la nada, aunque lleve alharacas. La mala noticia para Rajoy es que Rivera tira de sus propias siglas hacia arriba y anda en un pañuelo con el PSOE, con lo que la suerte personal de Rajoy va a quedar en manos de Ciudadanos.

O gana de calle a Albert Rivera o puede convertirse en el primer presidente de la democracia (Calvo-Sotelo no cuenta) que, extraviado en los avatares de la corrupción y de la inhibición, no repita mandato. Incluso ganando. Hay precedentes de otros grandes timoneles que se perdieron en la oscuridad. Durante una visita de Franco a las obras de una central eléctrica en el Pirineo, un fotógrafo de prensa se perdió en un túnel oscuro y exclamó: «Joder, me he perdido, a ver cómo salgo de aquí». Oyó otra voz que decía: «Lo mismo digo. Ya vendrán». En efecto, vinieron con atropellamiento y con linternas y resultó que el otro descarriado era el propio Franco. A él lo rescataron sus paniaguados; a Rajoy, o lo rescata el impacto sobre el voto de los últimos acontecimientos, o a jugar a la petanca con su retranca. Es la ley del karma: las acciones u omisiones son causas y los fracasos sus efectos.

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