CORNADA DE LOBO
Vulneratus
S i hubo una cultura guerrera con gran literatura a pie de cañón y varios siglos de dominio continental fue la de Roma. En las artes de la guerra era una perfecta trituradora. Sus conquistas se escribían con buril, mármol o columnas trajanas y cada poco las legiones triunfantes desfilaban entre el delirio popular por la vía Apia al regreso de sus campañas. Molaba.
Roma pasó toda su vida pegándose. Nació pegando. Murió pegada. Y en los lapsos de paz echaba tan de menos el pegarse, que inventó los gladiadores, las naumaquias y los circos de fieras.
Se sabe tanto del arte guerrero romano porque sus historiadores lo contaban ad libitum, sus poetas lo cantaban ad nauseam y sus filósofos alentaban la conquista dando frases de lápida para explicar el éxito, aunque también para curtir la derrota o adversidad... muchas las siguió usando la historia... y una de ellas la proyectaron sobre la Torre Eifel a raíz de esa masacre yihadista que puso al miedo a vaciar la noche, la calle y las mentes... ponía allí «Fluctuat, nec mergitur» y significa «flota (batido por las olas), pero no se hunde» ... era la primera vez que la veía y resulta ser el viejo lema de la ciudad de París, así figura en su escudo... ¡fluctuat, nec mérgitur! ... olalá, mon ami, cómo impone el latín, siempre sonará mágico, solemne o a santo sanador... y sobre todo, muy sacerdotal para que la gente no lo entienda y piense que Dios sólo habla en latín... y que Alá ni lo balbucea, claro (en este punto Sócrates se preguntó: ¿cómo lograrán entenderse entre sí los dioses si cada uno habla sólo su lengua y jamás la del otro?).
Hablando de animarse y superar las derrotas, es más rotundo ese otro latinazo que destila litros de estoicismo y orgullo y que también viene de perlas para responder a la batallita que el morito malo cree haber ganado en París: «Vulneratus, non victus »... Herido, no vencido ... traducido: Cuidadín .
Y dice el altavoz: Juntémonos, juramentémonos contra el asesino, alianza de naciones... nos ha dado «touché» el moro con una cimitarra y no con florete, una provocación... ¿vulneratus yo?... ¡vulneratus tú!... ahí voy... y de un jabalí herido que se revuelve te libre Alá.
Esto pinta feo.