Diario de León

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gregorio chamorro portavoz del PP en san andrés del rabanedo
León

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S e llama respeto institucional. Dícese de aquel comportamiento que se exige a los integrantes de una institución, tengan la ideología que tengan y sean del partido que sean. Una exigencia que abarca tanto a la institución como a las personas que la forman. Unos respetamos a las dos, otros a una de ellas y hay que no respeta a ninguna de las dos.

Es lamentable tener que asistir a situaciones como las que vivimos todos los concejales de la oposición y, en especial, los del Partido Popular en San Andrés del Rabanedo. Faltas de respeto, descalificaciones, insultos, interrupciones constantes en cada intervención en los plenos, etc. Cuándo en un debate la otra parte se queda sin argumentos cambia un discurso bien construido por eso, por descalificaciones constantes. Y es lo que le pasa a la alcaldesa de San Andrés del Rabanedo, María Eugenia Gancedo. Durante la pasada legislatura cuándo gobernó el PP, tanto yo como algunos de mis concejales fuimos objeto de constantes faltas de respeto por parte de la alcaldesa y del concejal del PAL, hoy con ella en el equipo de gobierno. Entonces aguantamos todo lo que nos echaron encima (no sólo insultos verbales sino en pancartas, pasquines repartidos por todo el municipio o pintadas en muros debidamente orquestadas…) porque estábamos en el gobierno y creíamos que debería de ser así, aunque con el paso del tiempo nos hemos dado cuenta que con este tipo de políticos, los mismos que hoy nos gobiernan en San Andrés, deberíamos haber consentido mucho menos y haber sido mucho más implacables en muchos momentos.

Es incomprensible que el Partido Socialista Obrero Español mantenga al mando del Ayuntamiento de San Andrés a una persona que no respeta ni acepta democráticamente las opiniones del resto de los grupos políticos, rebatiéndolas siempre con argumentos que están muy lejos de las reglas democráticas, que realice intervenciones con continuas coacciones para intentar dirigir el voto, en una actitud dictatorial propia de épocas felizmente superadas. Algo que también nos han trasladado, con sorpresa y asombro, muchos ciudadanos del municipio.

Hoy, los cinco concejales estamos en la oposición, trabajando cada día por los miles de ciudadanos que nos han votado, por cierto, un puñado menos que al PSOE que está en el gobierno, algo que la señora Gancedo aún no parece haber asumido. La situación se repite mes a mes. Plenos en los que los seis partidos de la oposición hablamos durante una hora y ella dobla el tiempo, amenazas veladas constantes cuándo no votamos lo que ella quiere que votemos, constantes muestras de actitud dictatorial más propia de otros tiempos que de la democracia y el colmo de los colmos, los insultos.

Y es en este punto dónde decidimos levantarnos y abandonar el salón de plenos el pasado jueves. Y no señora Gancedo, no. No es un capricho de un niño enrabietado. Es la gota que ha colmado el vaso después de cuatro años y medio de constantes descalificaciones hacia mi persona que nada tienen que ver con la política. Nunca ha oído de mi boca un solo insulto hacia usted y siempre la he tratado con el máximo respeto. Y no lo digo yo. Todo esto se puede comprobar en las actas de los plenos. Cualquier persona que asista a los plenos municipales puede comprobar cuál es su talante que está muy lejos de ser el que necesita un ayuntamiento como San Andrés, hoy más que nunca, porque necesita de los partidos de la oposición para todos los proyectos que quiera llevar a cabo.

Aún recuerdo su discurso de investidura. ¿Talante? ¿Consenso? ¿Diálogo? ¿Dónde están? ¿O eran solo meras palabras de apariencia, igual que todos sus proyectos y todas las propuestas que anuncia a bombo y platillo y que no tendrán ningún recorrido salvo la foto? Y lo veremos. Poco a poco, señora Gancedo.

La última ha sido la entrada del Ayuntamiento de San Andrés en el Consorcio del Aeropuerto. Y no quiera convencer a la opinión pública de que nuestra salida del pleno fue un acto de irresponsabilidad porque aunque hubiéramos votado que quedara sobre la mesa sólo hubiéramos conseguido empatar a votos y su voto de calidad, el de la alcaldesa, habría decidido. O sea, lo mismo que sucedió. Ahora, San Andrés está en el Consorcio del Aeropuerto algo que, según ustedes creará riqueza y empleo. Una argumento que es una falacia, sobre todo después de subir el IAE a las grandes empresas del municipio, las mismas que pueden hacer uso del Aeropuerto y que, debido a esa subida, ya no van a contratar a las personas que tenían previsto para el 2016. ¿A qué esto usted no lo sabía? A lo mejor debería tener una relación más estrecha con las empresas del municipio, con todas señora Gancedo.

Un plenario debe de ser el lugar dónde tomar acuerdos para mejorar la vida de nuestros ciudadanos y dónde el respeto y la educación deben de servir de ejemplo a quienes han votado a unas siglas y a otras. Estar sentado en el sillón presidencial no da derecho ni a manipular, ni a descalificar, ni a amenazar, ni a coaccionar, ni a chantajear. Al menos estos concejales del PP no lo van a permitir.

En la vida hay que ir con humildad y educación pero sobre todo con respeto hacia las opiniones de los demás. Son tres de las reglas que saben muy bien sólo aquellos que conocen el juego democrático. Que nadie tenga duda de que a pesar de las amenazas y coacciones que sufrimos en cada Pleno votaremos siempre en conciencia defendiendo los intereses de los ciudadanos, a los que nos debemos. Siempre bajo el principio del respeto institucional que se merece el organismo al que representamos, las personas que lo integran y los ciudadanos del municipio.

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