Diario de León
Publicado por
álvaro miguélez
León

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H an pasado seis meses desde las elecciones municipales y autonómicas. Ha habido cambios en ayuntamientos y comunidades sin que se produzca la catarsis que nos prometían quienes quieren que nada cambie.

Los cambios son higiénicos, saludables, regeneradores y evolutivos siempre que no se basen en el engaño y la revancha. Más inteligentes son los cambios que se hacen dentro de la misma fuerza política. Sospecho del político que permanece en el poder más de ocho años. El que lo hace, salvo en muy contadas excepciones, es porque no tiene interés en su propia promoción, luego está políticamente agotado: ya no tiene frescura de iniciativas. Peor es aquel que busca continuar vegetando en su cargo en beneficio propio o de los que le rodean y aplauden. A nadie se le obliga a permanecer en el puesto. Quien así piensa, él mismo es el problema. ¡O él o el abismo! Pues no. Nadie es imprescindible. Hemos visto cómo algunos políticos, divos a nivel local y nacional, han dejado el poder por medio de los votos o por otras causas y la vida ha seguido igual o mejor que con ellos.

Para el 20-D se nos ofrece muchas opciones. Unas nueve con posibilidades de llegar al parlamento. Sólo hay cuatro a nivel nacional que tienen posibilidades de gobierno: dos, PP y PSOE, que han ejercido el poder durante los últimos ocho años a los que se considera responsables de la crisis económica actual y de la corrupción en las instituciones; las otras dos Ciudadanos y Podemos, representantes de la regeneración democrática que no tienen experiencia de gobierno, pero tienen el impulso de su origen a partir de una juventud ilusionada, culta y noble.

Se presenta a los españoles la opción de dar el voto a partidos de los que algunos de sus representantes han engañado y robado o dar el voto a partidos que prometen limpieza, regeneración y un nuevo orden.

Vamos a elegir al partido que solucione, o no, la mayoría de los siguientes problemas (hay muchos más) nacionales y provinciales: respeto a la bandera nacional; reforma de la Constitución y el Senado; una nueva ley electoral que contemple la segunda vuelta; elección directa de los alcaldes; diputaciones sí o no; concentración de ayuntamientos; continuar con la economía de recortes de acuerdo con las directrices Europeas o saltarnos a Europa para arriesgar y después claudicar como Grecia; renta básica para cada español; eliminar la corrupción con castigo ejemplar para los corruptos y que devuelvan el dinero; reforma del IRPF, el impuesto de sociedades y bajar el IVA.

Habrá grandes cambios en esta legislatura. Yo, como el agricultor separaré el grano de la paja, y daré mi voto al candidato más honesto y trabajador para las necesidades de León y provincia y que no cometa los errores del pasado. Soy optimista e iré a votar y les animo a que ejerzan este derecho y deber de ciudadanos.

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