Diario de León

TRIBUNA

Ver la función desde el «gallinero»

Publicado por
Máximo Soto Calvo ASOCIACIÓN PRO IDENTIDAD LEONESA
León

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A l pueblo leonés, esto es, a aquellos ciudadanos medievales del Reino de León que un buen día se encontraron con que el nuevo rey les invitaba a participar en su curia, es de suponer que, por novedoso el dato, tuvo que causarles un cierto estupor, máxime si el aviso, llegó a los representantes de la ciudades si explicación previa.

Debo decir que, por el momento, detalladamente no he conseguido leer nada al respecto. Claro que si hasta hace bien poco no faltaban quienes haciendo toda clase de piruetas respecto a cómo los «buenos hombres» entraron a formar parte de la curia regis, nada es de extrañar, dado que nos cuenten cosas como que a un grupo numeroso de ciudadanos colocados en el exterior del claustro de San Isidoro donde se celebraba en torno a Alfonso IX, y por iniciativa de él, una Magna Curia, por vocingleros se les permitió la entrada a parte de ellos.

También, alguno de estos «expertos», han tratado de justificar esta incorporación inicial del pueblo llano, como una llamada melosa para que reforzaran las arcas reales con sus ahorros. Vuelvo al «momento vocinglero» del pueblo, para, dando un salto cualitativo y cuantitativo en el tiempo, introducir un apunte, vienen a decirnos que los leoneses medievales trataban de montar un escrache al monarca, en cuyo caso también habría que atribuirles esta novedad de protesta.

Sobre estas Cortes de 1188, la «omertá» ha costado años que, en cierto modo, se rompiera. La Unesco, con el reconocimiento de los Decreta, digamos que como Carta Magna, fue el ariete que derribó la barrera; sin olvidar que la celebración en el 2010 el 1.100 aniversario del Reino de León, supuso el inicio del asalto. He dicho, en cierto modo, toda vez que para embozar el dato, desde posiciones autonómicas opresoras, se introduce cuanto es posible lo castellanoleonés para confundir, en tanto ellos, los políticos autonomistas, se colocan ahora a la cabeza como defensores de lo que han venido omitiendo.

Parte de lo antedicho me ha venido a la memoria al leer las noticias de la constitución del nuevo Parlamento de España. Y que, a algunos de aquellos indignados que en plan reivindicativo o de protesta, se colocaban ante la institución parlamentaria y ahora participan del juego democrático político, los de siempre, los más asentados por veteranos, y por algo más que inocentada, se dieron maña para emplazar a los diputados de Podemos, populistas dicen, en los escaños que han denominado «gallinero» (dato nimio si se quiere) y entre ellos una diputada «indignada» leonesa.

Indignada por cuanto se entrenó en la Puerta del Sol, y no porque, hasta donde intuyo, la situación de ninguneo de lo leonés la conmueva de manera especial. De los otros, PP y PSOE, no resulta novedad no esperar nada; y del emergente ciudadanos, del brazo de ente autonómico, tampoco.

De los leoneses medievales, cum electis civibus et singulis civitatibus, sin experiencia en curias pero sí en concejos, concilium, leyes y fueros de los que en 2017 celebraremos el milenio, y no de los devaluados vocingleros, si la Historia no nos dice otra cosa, con arreglo a la verdad y a los hechos, no es difícil suponer que hicieran bien su papel inicial de cara a rey y al lado de los magnates eclesiásticos y civiles. Vale, el rey pretendía reajustar los tributos, pero esto no obsta para que los convocados leoneses, aun sin saberlo, marcaran una forma parlamentaria y las primeras cortes conocidas en Europa; y que, por el lógico desconocimiento, sus contemporáneos no dejaron bien destacado. No sé si la leonesa empoderada, allá en el »gallinero» o más abajo tras acabar la novatada estúpida, recordará nuestra historia, y alzará la voz para reivindicar a los leoneses como pueblo, nutriéndose de nuestra cultura (acerbo cultural)… Mucho me temo que, ante su silencio, nos veamos obligados a usar su voz de «guerra», lanzándola: ¡No nos representas, no!...

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