¡Es la leche!
Sí, ahora es la leche lo que peligra, como antes lo fue el carbón. Parece que hay un plan magníficamente orquestado para acabar con esta tierra. Y paso a paso se está consiguiendo. Todos asistimos al hundimiento de la provincia con inmovilismo de Tancredo. Es como si nos creyéramos que nos van a dar algo simplemente porque nos corresponde. Desde la más tierna infancia aprendemos que el que no llora no mama. Y sin embargo aquí en vez de llorar a mares, de no callar hasta que se cansen de oír nuestros lamentos, parece que preferimos echarles la culpa a los demás por no escuchar, pero no estamos dispuestos a desgañitarnos, a rompernos la garganta con unos berreos que se tornen insoportables, a ver si no los aguantan y nos dan lo que nos corresponde, sólo por no escucharnos.
Sí es la leche ahora. El campo leonés hace yá décadas que dejó de ser pujante. En los pueblos nadie quiere ser labrador. Es muy sacrificado y si te pueden dar unas subvenciones por abandonar este o aquel cultivo, para qué vas a molestarte. Así, por lo fácil, nos han ido conquistando. Y los paisanos se marchan de sus pueblos (vuelven en el buen tiempo nada más) a disfrutar (?) de las comodidades de la ciudad. Cada años les cuesta más volver y cada vez se quedan menos tiempo, porque no merece la pena arreglar los desperfectos de una vivienda que ya no tiene condiciones, porque se está acostumbrado al piso de la capital. Pues bien, después de la labranza (en manos de unos pocos, que con maquinaria sacan adelante la producción) ahora le toca el turno a la ganadería de vacuno. En España se consumen nueve millones de toneladas de leche y se producen seis, de ellas 800.000 toneladas en nuestra provincia. Pero con la leche están haciendo lo mismo que con el petróleo: bajar el precio hasta arruinar a los productores. A algunos productores, para que así los otros se resarzan cuando luego los precios suban a la estratosfera. No se compra leche a nuestros ganaderos, como tampoco se compra carbón de nuestras minas. Se trae de otros países europeos. Es más barata, dicen los que sólo ven sus intereses. Cuando ya no tengamos leche en España, ni carbón tampoco, habrá que comprarla en otros países y pagar lo que nos pidan. Y no serán los precios que ahora conocemos. ¡Esa sí que será la leche!