Diario de León

Publicado por
ÁLVARO MIGUÉLEZ portavoz de la Unión Hotelera
León

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L a Semana Santa es el periodo vacacional más concentrado y deseado de los últimos años: Unos días de descanso y reposición de las energías consumidas en el primer trimestre del año. Este año hemos visto ciudades y pueblos llenos para seguir y participar en las procesiones, playas cubiertas de bañistas y estaciones de esquí que han recuperado parte de la actividad perdida. La paradoja de estas fechas es que, por un lado, las ciudades han visto salir a sus vecinos en caravanas, mientras que en dirección de entrada otras caravanas entraban para pasar unos días con la familia o participar y ver las procesiones, que en la ciudad de León han tenido su encanto.

Recuerdo con gran emoción la de la mañana del viernes. Los Pasos y el Encuentro en la plaza mayor. Elegante, vistosa, recogida, silenciosa, participativa y bien acompañada de bandas musicales. Seguida, como todas, con atención por una multitud de leoneses y visitantes apostados a ambos lados de las calles en actitud respetuosa y gran emoción.

Hay que reconocer la labor de las autoridades, la Junta Mayor, los abades de cada cofradía, papones, músicos, manolas y voluntarios que con su presencia y esfuerzo han hecho de esta Semana Santa el deleite de cuantos la presenciaron. Se percibe una sensación de satisfacción general.

El ‘verso suelto’ del Entierro de Genarín, acto respetable por la concurrencia de seguidores, requiere un diálogo entre la cofradía organizadora del evento y el Ayuntamiento para considerar un cambio de fecha, posiblemente al miércoles noche y un control de bebidas para erradicar el ‘botellón’. Este cambio nos ayuda a ampliar un día la fiesta nocturna, demasiado concentrada en el jueves y viernes, a la vez que dejaría más tiempo para la limpieza de calles.

Este año ha coincidido con el inicio de la primavera que, aunque la sangre altera, es la estación de la luz, el color y el renacer de la naturaleza. El hecho de que la Semana Santa coincida con la tercera decena de marzo tiene una repercusión trascendente. A pocas personas y actividades empresariales, en general, les perjudica que se acorte el invierno. Sin embargo son muchas más a las que un adelanto de la primavera les beneficia en la actividad económica. Sirva de ejemplo la moda y los viajes. No es que la primavera se adelante sino que psicológicamente tomamos como referencia la Semana Santa para cambiar ropa e iniciar la nueva temporada de viajes.

En consecuencia, este año, iniciamos con un mes de adelanto y con nuevos bríos la actividad empresarial y viajera. Es una buena noticia para empresas y trabajadores.

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