Diario de León
Publicado por
FRANCAMENTE JUAN CARLOS FRANCO
León

Creado:

Actualizado:

M e imagino que el Castro de la Ventosa se cae porque se tiene que caer. Por esa ley de la gravedad que hace que las piedras de los muros sean atraídas hacia al suelo con mayor rapidez de lo que cuesta levantarlas. O también por ese argumento tan peregrino —y con esto no me estoy refiriendo a los caminantes que se adentran, para nuestra desgracia, por alguna de las calles más lugubres de nuestra ciudad— como poco convincente del concejal de urbanismo ponferradino, que asume con normalidad que los edificios centenarios se vayan al suelo —no te digo nada si ya son de épocas mucho más remotas— cuando se tienen que enfrentar a un invierno más crudo de lo normal.

Me imagino que es la fuerza centrífuga que produce el paso de los vehículos por las curvas la que provoca que se derritan los taludes de la vía rápida entre Fabero y Fresnedo —sin que a ello nada haya contribuido una ejecución apresurada y deficiente—. Me puedo llegar a imaginar que hasta los pinachos de Las Médulas terminarán por los suelos. Ley de vida en un mundo en el que todo debe tener una fecha de caducidad. Ley de una muerte anunciada para una comarca que está tan ‘cerrada por derribo’ como el corazón al que se refería Sabina. Pero si hasta la deportiva se enfrenta a sus horas más tristes.

De ella debemos aprender, después de encomendar su alma, y para no pocos, el único motivo de orgullo que tienen para hacer llevadero su penar semanal, a alguien como vino se fue, dejando detrás de sí muros derruidos y puentes rotos, que la salvación no llegará de fuera.

Está claro que esta comarca ni se arregla con santeros, ni la levantan ideas de bombero. No podemos encomendarnos a Dios, ni confiar en cantos de sirena. Hace tiempo, y eso que tenemos ganado, que hasta dejaron de dejarse caer por estas tierras embaucadores con proyectos faraónicos, mientras que de los últimos que lo hicieron ya casi nada se sabe —y lo que se sabe mejor no contarlo—.

Estamos solos. Cuando antes lo asumamos, mejor. Nos hemos excedido, con mucho, en el tiempo de las contemplaciones, del conformismo, del esperar a que alguien nos venga a arreglar estos muros y la sociedad que se nos escurre entre los dedos.

tracking