cartas al director
Cervantes merece otra cosa
C on el cuarto centenario se citan actividades dulces como la del mazapán gigante en Toledo, que más parece un intento de superar el goloso guinness que de honrar la memoria de escritor notable español.
Menos placentero es el despiece acontecido recientemente del original cervantino, con la sola excusa de facilitar su lectura, algo incomprensible a bote pronto ¿Qué culpa tiene Cervantes de haber escrito tan espléndidamente? Circula una edición de El Quijote que ha sido adaptado para uso escolar por la Real Academia. Se apoyan los autores en que “con ese objeto a fin de facilitar una lectura sin interrupciones de trama principal de la novela cervantina, se han retirado del texto original algunos obstáculos, y digresiones que podrían dificultar aquella”. Otros expresamos ya en su día, opinión contraria: «ensanchar la comprensión del candidato a lector de Cervantes, para que pueda llegar a los obstáculos y digresiones” de El Quijote, quiz de su originalidad.
Otro autor ha hecho una traducción de El Quijote. También aquí disentimos de la poda otoñal tan confusa para destinatarios imberbes. Pero no es sólo que las obras de Cervantes sean legibles de por sí, es que en el español original hay una belleza perceptible que se pierde si aparecen las palabras del siglo XXI. El año pasado se corrió también apresuradamente por encontrar los restos del escritor de Alcalá. Mezclado con otros huesos que no le pertenecen. Les faltó tiempo a la intelectualidad experta y mediática heterodoxas para criticar el acontecimiento.
Sólo intentábamos poner nuestro granito pero la mediática menos imparcial se inhibió reciclando costumbres de otra época.
El mejor homenaje que le hicieron los españoles fue leer su obra con fruición y a nosotros nos sigue faltando ese entusiasmo. Otra vez los ingleses se han mostrado más previsores y prístinos. Los Juegos Olímpicos fueron ejemplo cultural a copiar, al igual que siglos atrás pasaron por agua nuestra Armada La Invencible. Pura envidia. ‘Spain different’.
Ángel carvajal. león