Reserva amish
H ace tiempo que caducó aquello de que la política es el arte de los imposibles para convertirse en el equilibrio de las disculpas. Probado está que es el mejor camino para la supervivencia y no me refiero al ejercicio de bajar la cabeza y entonar el mea culpa, pienso más en la capacidad de edificar parapetos, disipar responsabilidad o abiertamente señalar a otro a tiempo. La crisis es la disculpa más de moda en todo tipo de ámbitos aunque también gana enteros últimamente aquello de cuando lo digan los técnicos. En la provincia de León tenemos unos cuantos proyectos en el dique seco a la espera de esos informes de quienes se plantean como ajenos o enemigos cuando en realidad son subordinados de quien los exhibe como... culpables(?).
En los últimos días se ha vuelto a hablar de la posibilidad de que León se convierta en un núcleo de acceso hacia el norte de Portugal. Una oportunidad sobre la que las instituciones se ponen de perfil quizás por temor a que si se activa algún día acabe dilapidada por afanes conservacionistas. Y para quien dude sobre que esto ocurre nada mejor que recordar las críticas a un AVE a León ‘innecesario’ o quizá no hay como fijarse en el proyecto de enlace de Orense, que es considerado ‘sobrante’ por los colegas autóctonos de quienes chillan a diario pidiendo más infraestructuras en zonas hiperdesarrolladas como las mediterráneas tierras catalanas o valencianas.
Existen ejemplos claros de que la ley o incluso Europa cuando se hace necesario tiran para atrás los proyectos que no cumplen con unos mínimos medioambientales. Es una obligación que nadie debería poner en duda. Pero las dobles varas de medir son una buena fuente de injusticias.
En Ponferrada se han acordado estos días de Isidro Rueda. Un solterón que vivía en el siglo XIX en la calle del Reloj al que llamaban periódicamente al consistorio cada vez que moderados y progresistas se pegaban. Como diputado en Madrid logró que la hoy N-VI se desviase para pasar por Ponferrada con respecto a su trazado histórico de Bembibre hacia Cacabelos por Cubillos. Y logró que el tren hiciese escala en la hoy ciudad. Cambió la historia de un pueblo al ponerlo en los mapas. Nada sería ahora igual si, como parece que quieren algunos para esta provincia, hubiese hecho una aldea amish. Estamos como para facilitar disculpas...