TRIBUNA
La infamia personalista
U na desvergüenza y una auténtica infamia; una inmensa tomadura de pelo a los españoles lo que los políticos ‘cabezas de lista’ nos han largado. Ellos son el auténtico fiasco, un fracaso en toda regla, próceres de la ineficacia y campeones del juego sucio. De políticos ni las pestañas y de honradez, ni la sombra.
Honradez y sentido político sería que se hubiesen retirado, puesto a la sombra —mejor entre rejas—, y que otros encabezasen esas listas, tomasen el relevo de los infames personalismos.
Es indignante verles ahí, como si fuesen héroes, como si fuesen dignos tertulianos, como ideólogos serios y… eso, con ideas a difundir y compartir: todo carencias. Quieren convencernos con patrañas, con ineficacia, con vaguedades, con mentiras, con… (me salen todos los desprecios del vocabulario y aquí se los dedico generosamente, todos).
¿Acaso la corrupción es sólo cuestión de dineros? Más corruptos son quienes buscan su propio beneficio en la política que es servicio público. Sus corrupciones nos cuestan un pastón con nuevas elecciones. Además nos someten a tener que aguantarles, soportarles, oírles hasta el 26 de junio (y después…), lo que va contra la dignidad de la gente, contra el trabajo y buen uso del tiempo y del dinero, contra el servicio público (más corrupción). Su bien demostrada incapacidad y su manifiesta falta de sentido de estado les descarta de lo que están haciendo y, no obstante, se empeñan, se enrocan contra toda evidencia (todo eso es también corrupción socio-política).
En situaciones de emergencia la especie humana utiliza la inteligencia para superarlas. No lo han hecho en situación de emergencia, nos han tomado el pelo miserablemente provocando otra situación de más emergencia. ¿Cómo podemos confiar que sean capaces, quienes han demostrado gran incapacidad, de superar de forma inteligente esa nueva emergencia?
Los egoísmos, los sillones, los intereses personalistas, la inconsciencia, los fanatismos, las utopías, los mitos, el desprecio al pueblo, las carencias de todo tipo que han demostrado, la mala educación utilizada,… ¡Tantos elementos negativos y se atreven a aparecer en público! Razones todas para nuestro total rechazo a estos ‘cabezas’. Queremos otros. Hay otros partidos, otros líderes que sí lo son, aunque tengan menos visibilidad, menos TV., menos relumbrón… Pero tienen valores, sensatez, españolidad, humanidad, sentido de estado, sentido social, sentido del bien común. Los hay, España no es tan pobre, tan miserable como los que nos han defraudado. Es tonto quien haciendo las mismas cosas pretende obtener resultados diferentes. No debemos hacer las mismas cosas, de la misma manera porque queremos resultados muy distintos; por tanto, probemos con el sentido común, sin partidismos trasnochados y fanáticos. Votar lo mismo es querer los mismos resultados, tenemos dónde elegir. ¡No seamos tontos!