TRIBUNA
Escribir sobre León
H oy van a escribir sobre León. He aquí el mandato de aquel catedrático de literatura del Instituto Padre Isla, don Luis López Santos, quien pedía a los alumnos de los primeros cursos de bachiller para que se ejercitasen en las tareas de redacción.
El tema era tan amplio, que no había otra alternativa para evadirse de su cumplimiento. Sin duda, esa iniciativa contribuyó decisivamente a fomentar muchas vocaciones de aprendices de escritores, periodistas, historiadores y poetas, entre otras actividades. Además, esos ejercicios iniciales servían para escribir en el periódico estudiantil: «Nosotros», de feliz memoria.
En este marco se halla Isidoro Álvarez Sacristán, ex alumno de dicho instituto leonés, magistrado emérito y miembro de la Real Academia de Legislación y Jurisprudencia; y por otra parte colaborador habitual de Diario de León en la sección de Tribuna. Muchos de sus comentarios, ahora recopilados y sistematizados en dos libros: León, entre la leonesidad y la Política ; y Escritos vasco-leoneses , han aparecido en el Diario de León.
Ambas obras comprenden más de un centenar de artículos publicados en los últimos cinco años. Como primera observación, el tema de León es una constante en su producción ensayística y literaria. Se trata, pues, de un análisis riguroso de la realidad leonesa desde distintas perspectivas. Tenía razón el Nobel Octavio Paz cuando dijo que el escritor duele escribir el mismo libro a lo largo de su proyección vital. Lo que equivale a decir, en esta ocasión, que el autor conlleva en su mente los anhelos, inquietudes y reivindicaciones de las Tierras de León. Y es que la tierra es todo: el paisaje con su historia, con el repertorio de «ideas y creencias». Esta es una de las claves de Isidoro Álvarez Sacristán.
En la estructura de sus obras analiza tres ‘ideas fuerza’: lo leonés, lo político y lo social-literario. Dentro de la proyección leonesista, en sentido estricto, pretende clarificar su tesis dominante: la leonesidad frente a leonesismo. Ante esta dicotomía sostiene que mezclar leonesismo con una idea partidista es privar al sentir leonés de lo más hondo de la tradición que permanece en el tiempo. Porque los ‘ismos’ —señala— cambian con las circunstancias socio-políticas y añade: «nuestra leonesidad está por encima de toda pretensión periférica: de separarse para unirse en no se sabe qué federación».
De ahí que aquellos que pretenden un federalismo es no entender el sistema autonómico ni lo que es federación. Por el contrario, la leonesidad es un pensamiento perenne en el tiempo y en el espacio. Y el leonesismo, cuando se utiliza como bandera se aleja de toda correspondencia con el sentimiento, y, sobre todo, con los valores propios del territorio leonés.
En sus argumentos, Álvarez Sacristán recurre inconscientemente al viejo Instituto Padre Isla (derribado por decisión de ‘talibanes’ municipales), basamento de saberes para otras empresas académicas que grabó indeleble la leonesidad entre sus alumnos.
Sin duda una evocación subliminal del catedrático López Santos, quien nos inició a escribir sobre León. Ahora bien, en mi opinión, no se puede ignorar el leonesismo, ya que es una manera de confesar una idea de pertenencia a la comunidad leonesa, pero con una condición: desprovista de bandera política o ideológica.
Es evidente, según el autor Álvarez Sacristán, la leonesidad no es lo mismo que leonesismo, como no es igual hispanismo que hispanidad. Y siguiendo este razonamiento no es lo mismo catalanismo que catalanidad... En concreto, la leonesidad no conlleva ideología por lo que no es ni progresista ni conservadora: «si acaso conservar las esencias de lo leonés». Porque la leonesidad —aclara el autor— es una dimensión histórica y humana del ser de León.
A mi juicio, se barajan tres conceptos válidos: leonés, leonesismo y leonesidad, términos que no son contradictorios, sino que se retroalimentan, en alguna medida, para expresar sentimientos de la realidad leonesa, bien sean de tipo literario, ideológico, económico, social o filosófico. Por lo tanto, cada idea lleva una forma de entendimiento.
En los distintos análisis que utiliza Álvarez Sacristán no solamente clarifica conceptos, sino que abarca la temática de la actualidad social, política y literaria del universo leonés: la Administración, el poder sindical, los intelectuales, León como reino, el poder autonómico, regionalismo, lo social y lo popular, etc.: cuestiones y temas a la hora de configurar una época de la historia leonesa que camina con nosotros. Como toda acción humana, cobra sentido cuando se inserta en la situación que se origina.
En conclusión, creo que éste ha sido el objetivo de Isidoro Álvarez Sacristán en los escritos compilados, en los que se observa un equilibrio entre una cultura de ideas muy desarrollada, y una búsqueda de soluciones a los problemas planteados.
La finalidad es evidente: mejorar el sistema de convivencia social y humana. En este sentido, el periodismo será siempre una fuente auxiliar de la historia, y escribir sobre León una asignatura antigua y actual para todas aquellas personas: periodistas, escritores y lectores que aspiren a honrar a León con palabra y sentimiento.