Diario de León
Publicado por
FUEGO AMIGO. ERNESTO ESCAPA
León

Creado:

Actualizado:

Mientras los escasos teitadores ancareses componen o remiendan las últimas pallozas de nuestro territorio, resulta imposible no evocar el incendio que hace sesenta años devoró Suárbol, uno de los pueblos más hermosos de aquellos confines. Entonces, una disposición gubernativa penalizó los techos de paja, de manera que su supervivencia en los pueblos fue siendo cada vez más residual y peor vista por vecindarios temerosos de la propagación del fuego. Hace algo más de tres décadas, en el verano de 1984, Una actuación pionera de la Junta, impulsada por su delegado leonés Santiago Trancón, las declaró Bien de Interés Cultural y rescató del abandono los ejemplares existentes en la braña de Campo del Agua. Un lustro más tarde el fuego arrasó el conjunto, que nadie ha intentado reparar, a pesar de las promesas urgidas por el incendio.

Aira da Pedra tiene tres airas o eras de piedra, en las que se majaba el centeno, preparando los cuelmos de paja para techar las pallozas. Sus habitantes dedicaban entonces los inviernos a fabricar cestos con los que se recogía la uva del Bierzo. Su braña de los veranos es Campo del Agua y hasta ella sube un camino que arropan buenos ejemplares de roble y castaños centenarios. Las primeras pallozas del ascenso pertenecen al barrio de El Regueiral. Tienen todo el aspecto de cabañas residenciales de fin de semana. Justo encima, al otro lado del reguero, asoman los hórreos y pallozas de la Valiña, otro núcleo de Campo del Agua que cuesta descubrir entre la fronda de abedules y cerezos. Medio kilómetro arriba, el recinto circular de la braña aparece recorrido por abundantes regueros, que alimentan las nieves del Vedual. Junto a la ruina de la antigua iglesia, que desafía con un arco la intemperie, se descuelga el riachuelo por un corredor angosto. Allí danzaba la romería estival.

Nuestro periódico recogía el 18 de abril un clamor del vecindario de Campo del Agua, pidiendo ayuda para evitar el desplome de seis de sus pallozas, a las que la declaración monumental ha sumado más estudios y publicaciones oficiales que apoyos reparadores. Patrimonio invierte en techar el Área de Interpretación de Chano, en la Fornela, pero no ha vuelto a poner un duro en la aldea circular de Campo del Agua. Así que los teitadores ancareses tienen más labor en adornar las cabañas de los castros arqueológicos o en construir pallozas comerciales que en el arreglo de un conjunto que después de las lluvias de esta primavera se viene literalmente abajo. Y la reparación de una palloza no es menudencia: ronda los treinta mil euros. Así que los teitadores Jorge López, Juan de Burbia o Manuel Monteserín encuentran empleo más agradecido en las cabañas de los castros que en las pallozas de los pueblos.

tracking