Diario de León
Publicado por
aquí y ahora Manuel Alcántara
León

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N o nos perdonan nuestras deudas, así como nosotros no perdonamos a nuestros deudores. También el nuevo Catecismo está sujeto a las leyes del mercado y por eso el muy sensato Rajoy ha logrado agrupar a los españoles que creen que en los cambios, sí son son bruscos, se rompen mucha porcelana.

Sobre todo porque la buena gente, que somos algunos, quizá los más, decidimos no tirarnos los platos a la cabeza. Acaso por eso le va a ofrecer al pelmazo de Sánchez un gobierno de salvación nacional.

Lástima que el PSOE, que es entre todos los partidos el más necesario, ya que quiere repartir de verdad, haya elegido a este voluntarioso líder, obstinado en perseguir la derrota electoral.

Casi todos tenemos nostalgia, no ya de Felipe González, que hizo muy bien todo lo que se podía hacer, sino de Rubalcaba, que intentó lo imposible. Los tiempos cambian sin consultar con los barómetros y ahora el serenísimo señor Rajoy para ofrecer al llamado Sánchez un gobierno de salvación para salvarse. Su crispado insultador, que le llamó «indecente» cuando vestía camisa blanca y besaba a todos los niños con moco y a algunas señoras mayores, tan dignas como los señores mayores, pero más pudorosas en el sublime arte de trasladar las arrugas de los codos a sus propios rostros.

Un político es siempre un simulador que cree en su verdad. Así definió el gran Pessoa al poeta: como un engañador que cree que es de verdad el dolor que verdaderamente siente.

Los que no dudamos de la buena intención de los que van a pactar, ponemos en duda las próximas alianzas. Andan por medio los Presupuestos Generales y las grandes reformas pendientes, incluido el reparto de la mitad de los ministerios. ¿No será mejor un general único, por muy bruto, que sea que tres generales listísimos? Napoleón resolvió esa pregunta. Claro que jamás pensó en pagar sus deudas. No le urgía la señora Merkel, ni se había inventado el ‘brexit’, o mejor dicho, se llamaba de otra manera. Otros tiempos o sea, los mismos, con otros nombres.

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