Diario de León

SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOS ??ARTURO PEREIRA??

Los pobres

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S on pobres los que solo piensan en la cifras y causan daños a los más débiles.

Los pobres son un problema. Lo son para ellos y para todos. Hablar de pobres es hablar de muchas cosas reunidas en una condición humana denigrante para la persona. Cuando hablamos de pobreza inmediatamente nos viene a nuestra cabeza la pobreza económica, la falta de recursos materiales. No puede ser de otra manera puesto que nuestro mundo está articulado y tiene un carácter finalista absolutamente en torno al dinero.

Desde esta perspectiva, serían pobres oficialmente aquellos que no alcanzaran o acumularan un mínimo de recursos monetarios en comparación con el resto de personas. Este valor no es absoluto sino que varía en función de los intereses ideológicos o económicos que los determinan. También es cierto que la pobreza se puede graduar y existen distintos niveles. Así, existen los conocidos como pobres de solemnidad que no tienen ni para pipas y por el contrario hay pobres que llegan difícilmente a final de mes.

Este asunto de la pobreza quedó aparcado durante algún tiempo hasta que llegó la crisis. Esto se debe a que no nos importan mucho los pobres, sólo cuando molestan porque son muchos y se movilizan. Si no es así, nos conformamos con darles las migajas de lo que nos sobra para que vayan tirando y no perturben nuestro estado de felicidad basado en los logros financieros conseguidos.

Pero la pobreza no tiene solo una dimensión económica. También son pobres aquellos que no aportan nada a la sociedad porque son mezquinos y egoístas. Aquellos que teniendo mucho dinero lo utilizan exclusivamente para multiplicar sus ganancias, también son pobres. Esta conducta se traduce en el intento de globalizar la economía mundial desde una perspectiva deshumanizadora. Frente a ellos cabe oponer una economía, que puede ser global, pero que tenga en cuenta que su fin último es el ser humano y no las ganancias frías y carentes de sentimiento.

La economía es un medio. Un medio por lo que hemos visto, bastante aleatorio e incluso contradictorio. Un catedrático de economía explicó la semana pasada en la Uned que uno de los errores de los análisis económicos fue que no se había tenido en cuenta el factor humano. Interesante reflexión, hay que ser brutos para pensar que con análisis exclusivamente matemáticos o de otras ciencias de las denominas exactas se puede predecir el futuro económico o de lo que sea.

El epicentro de nuestro mundo, somos los seres humanos, al menos hasta hoy. Esto significa que la contradicción, los sentimientos, el sentido transcendente de la vida, los sueños y las penas, marcan nuestras pautas de conducta y eso es la sal de la vida. Un logaritmo puede resultar muy útil, pero su eficacia es limitada en el momento que no puede integrar el factor humano.

Son pobres, pues, aquellos que solo viven para las cifras y generan tanto daño a los más débiles. La función social del capital está recogida en nuestra Constitución, lo mismo que el trabajo. El trabajo no puede ser alienante, en eso tengo que darle la razón a algún teórico marxista, que todavía los hay. También hay una pobreza que podríamos calificar como más sutil. Es aquella que genera nuestra sociedad limitando las posibilidades de realización personal. Se genera pobreza cuando se establecen limitaciones desde las distintas administraciones a la libertad de enseñanza, por ejemplo. La libertad y por lo tanto la libertad de elegir la educación que queremos para nuestros hijos, es un derecho fundamental, pero es además un derecho natural. La libertad es innata a la condición de persona y ninguna administración puede restringirla arbitrariamente.

Se genera pobreza social de forma también sutil, cuando se manipula la información en beneficio propio y los medios de comunicación pretenden generar opinión en beneficio suyo o de afines y no cumplen su principal cometido que es informar. También se genera pobreza cuando se atenta contra la libertad religiosa. Todas estas conductas degradan, descomponen el tejido social y nos hacen a todos más pobres. Frente a la pobreza, cabe la firmeza en las convicciones morales, el ejercicio responsable de nuestros derechos y la voluntad de servir al bien común. A veces, acertaremos y a veces no, es nuestra naturaleza y si a eso le sumamos nuestros defectos, resulta todo más complicado. Complicado pero apasionante como lo es el ser humano, eso también está en nuestra naturaleza.

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