cartas al director
Poli, papá, Pepe
P ensaréis que con este título para un recordatorio, al que lo escribe se le fue la cabeza. Pues la verdad que un poco sí; porque este domingo 10 de julio enterramos a mi tío Poli (el pintor) de Mansilla de las Mulas, y se me fue el pensamiento a mi padre, hombre trabajador, honesto y bondadoso que también quería mucho a su cuñado. Me imaginaba que le estaría esperando allí arriba o donde sea, para abrazarle y preguntarle como dejó a los de allá abajo, a nosotros, sus hijos, mujer, nietos y demás seres queridos. Y al mismo tiempo me acordaba de Pepe, mi suegro, hombre sincero a tope, altivo y disfrutón de la vida. Y les veía a los tres juntos echando primero un cigarrín , y después un vaso de vino, Poli con gaseosa y agua o zumo (últimamente hasta mojaba pan en ese brebaje, serán rarezas de artista) y charlando de todos nosotros, de las últimas anécdotas. Poli les pondría al día de las batallas mansillesas y de la gente que le despidió y homenajeó en ese último día. Porque Poli era de los que vulgarmente decimos los de a pie, que «era muy buena gente» o mejor dicho «era de la mejor pasta» (que por cierto, salía de su pincel con genialidad y dulzura). Era humilde, con mayúsculas ( si no podían pagarle un retrato o cualquier trabajo por falta de recursos, quedaba el asunto zanjado sin esperar nada a cambio, incluso sin rencores por otros impagos intencionados). Era un guasón hasta saltársele las lágrimas porque igual que dibujaba caricaturas, las verbalizaba desfigurando a un amigo, a mí, a su hermana Celi (que decía que tenia los pies de una geisa), al párroco del pueblo, a él mismo o al Papa Pablo VI. Fue un gran artista de la pintura (sobre todo retratos), escultor, músico y cuentahistorias con las que nos deleitó a quienes le escuchábamos. Pero por encima de todo, mi tío Poli fue un corazón de oro, que te escudriñaba con la mirada, que infundía alegría y paz a los que tenía a su alrededor, que sentía piedad y solidaridad para los más necesitados. Disfrutaba diciendo chorradas de fulanito/a que si era brazizanquilargo, culibajo, narigudo, patizambo o tarascona, e imitaba andares, achaques o caretos; y tenía que pararse porque se le saltaba la risa. ¡Vaya!, que fue un gustazo vivir con él. Te envió un abrazo con todo mi corazón, para que lo repartas entre vosotros tres que tan bien os llevabais. Papá, Pepe, Poli, ha sido un placer.
Luis Rodríguez García. Mansilla de las Mulas
Errores políticos
S e cumplen los siete meses de las primeras elecciones generales, cuyos resultados han originado unas segundas elecciones, y los votos de las últimas no han servido aún para formar gobierno. Esta situación evidencia que nuestras leyes actuales no están pensadas para el progreso de nuestro País y para el bien y la igualdad de los ciudadanos, evitando que aquellos de una pequeña región salgan favorecidos porque el partido ganador ha necesitado el apoyo de un pequeño partido político. Pienso que es necesario y urgente adaptar las Leyes a esta situación, pero para no dar ventajas a los partidos actuales, su aplicación se podría iniciar en la primera o segunda cita electoral desde la aprobación de la ley.
Plácido Cabrera Ibáñez. León