El deporte siempre por encima de todo
El fantasma de la tristemente generalizada corrupción en Brasil, que planea también sobre la figura de la ahora expresidenta del país, acaba proyectándose, no tanto en las canchas como en la actividad diplomática relaciona, sobre la vida que se desarrolla en torno de los Juegos Olímpicos, precedidos ya por el escándalo de las sanciones a Rusia por prácticas de dopaje. Es evidente también que el temor al virus del zika sobrevuela la cita olímpica. Pero el pesimismo no debe pesar sobre la reflexión general. Efectivamente Brasil no ha llegado a ser finalmente la gran potencia que algunos anunciaban, pero también es cierto que sus avances en los últimos años están siendo realmente apreciables. En cuanto a la corrupción y al dopaje en el deporte, queda todavía mucho por hacer, pero el problema está siendo abordado en serio. Las gestas deportivas de los próximos días harán que estas cuestiones pasen a un segundo plano y, sobre todo, pondrán en valor la función hermanadora del deporte en estos tiempos tan convulsos en el mundo.