Diario de León
Publicado por
francamente Juan Carlos Franco
León

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L os helicópteros no cesan de volar sobre nuestras cabezas. En el medio rural, sólo los niños siguen manteniendo la curiosidad por estos pájaros de hierro. El resto, incluso aquellos para los que su universo no traspasa los límites de la localidad en la que moran desde hace una buena ristra de años, ya casi ni mira para el cielo, acostumbrados a que la misma estampa se repita, verano tras verano, cuando aprieta la caló —cuando por sistema, día sí y día también nos achicharramos en torno a los 40 grados, «se dize la caló » (vayámonos acostumbrando)— .

Es nuestra guerra. Nuestro Vietnam. Nuestro Apocalypse de todos los veranos. Nuestro infierno en la tierra. La ‘caballería’ no porta bombas de napalm, sino que lucha contra sus efectos a base de cestas de agua. Sólo falta la música de los Doors para darle un barniz romántico. Este toque áureo que desprende la gran pantalla pero que no se vislumbra por ningún lado en la realidad.

A ras de suelo la infantería intenta luchar contra los elementos para frenar la ofensiva en distintos frentes. Un incendio aquí, otro más allá... Y seguimos buscando a Charlie . Nuestro enemigo. El de nuestros bosques. El que ataca sin cuartel al patrimonio natural que debíamos legar. Ese que igual monta un pira incendiaria a base de piñas y les arrima la cerilla para amenazar a la población de Sancedo, que el que se empecina en arrimar el chisquero por todos y cada uno de los puntos que le resultan útiles para poner en un aprieto a la población de Fabero, al valle de Finolledo, a Toreno, a Ponferrada, Las Médulas...

Desde los altavoces gubernamentales se pide la colaboración de la población local. Sin embargo, no hay delación, sólo lamentos. —Recuerdo que siendo niño, cuando ardía una meda (nosotros le llamamos medeiro) en el pueblo, siempre sabíamos en la puerta de la calle El Regueral a la que había que tocar para que saliera el responsable. Porque en los pueblos esas cosas se saben—. La Generalidad advierte de su intención de poner puertas (cámaras) al campo que igual dispararán contra pirómano del Pajariel que contra pareja zumbando en el Trotón. Y hablando de zumbar, vuelve a cargar la caballería. Ahora a ritmo de la Cabalgata de la Walkirias . El enemigo está a las puertas. La guerra, como Vietnam, está perdida.

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