18-D o un milagro
P ues nada: vaya usted preparándose para ir a votar el 18 de diciembre, que es probablemente el único punto en el que habrá un acuerdo político por unanimidad en los próximos meses: en forzar las normas para que, en lugar de ir —o no ir, que sería lo que muchos elegiríamos— a las urnas el día de Navidad, hacerlo una semana antes. Porque, tras lo escuchado a Mariano Rajoy y sobre todo, a Pedro Sánchez tras su meteórico encuentro de menos de media hora, podemos dar por seguro algo de lo que no dudábamos: que la investidura de Rajoy, que hoy interviene para abrir la larga sesión parlamentaria que concluye, con la segunda votación, el viernes, va a ser un fracaso. Pero, después de asistir a la rueda de prensa del secretario general socialista, casi —casi— cabe incluso dejar de lado cualquier esperanza de que, en una posterior sesión, allá por finales de septiembre o comienzos de octubre, los socialistas acaben absteniéndose a cambio de algo y faciliten, con esta medida, que Rajoy sea investido y pueda formar Gobierno.
Y así estamos: el PSOE sigue instalado en el ‘no’ y su secretario general no parece demasiado dispuesto a cambiar de actitud tras el más que previsible fracaso de la votación del viernes.
Los acuerdos reformistas que suscribieron el domingo PP y Ciudadanos le parecen a Sánchez conservadores, casi más de lo mismo, y ello pese a que el pacto de Rivera —con el que este martes Sánchez ha consumado, con sus palabras, la ruptura— con el PP contempla la mayor parte de las medidas que suscribieron en marzo Ciudadanos y el propio PSOE, en su acuerdo de también fallida investidura de Sánchez.
Y, si Rajoy fracasa, como fracasará, en la votación de esta semana, ¿intentará Sánchez formar un Gobierno alternativo ‘de progreso’ con Podemos, el PNV, los nacionalistas catalanes y Esquerra? Cuatro veces se lo preguntaron los periodistas al secretario general de los socialistas en su rueda de prensa de este lunes tras el encuentro con Rajoy. Y cuatro veces se escabulló Sánchez, a quien solamente le pudimos sacar eso de que el PSOE «quiere ser solución». ¿Eso es decir sí a intentar un Gobierno alternativo, pese a la prohibición del comité federal socialista de pactar con ciertas fuerzas como los separatistas?
No lo creo. Sánchez no se atreverá a desafiar a su ‘barones’ de manera tan abierta. Ni, por cierto, a sus votantes en Castilla y León, Castilla-La Mancha, Andalucía... a los que gustaría bien poco un pacto con quienes quieren separarse del resto de España. Entonces, ¿cuál es la alternativa que maneja Pedro Sánchez? Yo, sinceramente, no lo sé.
Yo todavía albergo una tímida esperanza de que algo ocurra de aquí a que, el 31 de octubre. Pero dde lo que sí estoy seguro es de que en esta sesión de investidura, diga lo que diga Rajoy hoy el presidente en funciones seguirá siendo lo mismo: presidente en funciones.