cartas al director
Agradecimiento al hospital
N o resulta cotidiano ni siquiera frecuente el agradecer o alabar la labor ejercida por los profesionales de la medicina en el campo hospitalario. Sin embargo sí observamos con cierta asiduidad las críticas, quejas, desprestigio y cuando no, insultos, demandas o reclamaciones judiciales.
Lo he pensado y lo más cómodo y fácil sería marcharse de alta al domicilio, dar educada y socialmente las gracias y olvidarse de estos días tensos y angustiosos como son los centros hospitalarios, pero sinceramente creo que esa labor diaria, silenciosa, sacrificada, no solo debe ser agradecida sino conocida y sacada a la luz, aunque esos profesionales no lo busquen.
Somos una familia que acaba de pasar por una situación complicada, tensa e incierta. Se trata de una operación delicada y con riesgos sobretodo dada la edad de la paciente pues había que implantarle una prótesis de la válvula mitral en el Hospital de León. No pretendo poner de manifiesto el nivel técnico-quirúrgico del equipo de Cirugía Cardiaca, ampliamente conocido y valorado, no en vano posee el título de Excelencia. La familia de la paciente solo desea concederle el título de Humanidad. En la vida, decía Max Weber hay profesionales que buscan su status social y hay vocacionales que están al servicio dejos demás. En este centro y concretamente en este servicio de Cirugía Cardiaca hemos encontrado desde el primer día una cálida acogida, una cercanía no usual y una alegría unida a la franca y sincera sonrisa, lo que te proporciona paz tranquilidad, sosiego, confianza y seguridad.
Nos gustaría dar las gracias a cada una con su nombre pero no me arriesgo por miedo a que alguno se me olvide. Desde el joven médico, seguro, amable, cercano, pasando por las enfermeras, auxiliares, limpiadoras, que, a pesar de su intenso y difícil trabajo jamás negaba esa joya, llamada tiempo, al paciente o familiares necesitados, escuchando, instruyendo, informando y animando siempre, incluso enseñando como se prepara un bacalao. Daban la impresión de no tener prisa siempre que el enfermo las necesitaban.
Solo pretendía dar las gracias y creo que me he extendido.
¡Ojala esa vivencia y convivencia no se deteriore nunca! Sois un verdadero ¡regalo! para enfermos y familiares.
Benjamín Morán. oviedo