Diario de León

TRIBUNA

Asilo y refugio, en estudio y debate en la ULE

Publicado por
Margarita Alonso Sangregorio profesora de la escuela Universitaria de Trabajo Social de León
León

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L os posicionamientos políticos y las acciones consecuentes de los parlamentos y gobiernos de los países respecto a la situación social denominada «movilidad humana» son con frecuencia y permanentemente contestados por la población. Esto ocurre bien a título individual bien colectivamente mediante el uso de plataformas asociativas estructuradas cada vez más en calidad de lo que se conoce como lobbies sociales que, en tanto grupos que desean ejercer presión, realizan acciones encaminadas a crear opinión y a influir ante los poderes públicos para promover decisiones y cambios legislativos acordes con sus postulados, en la mayoría de las ocasiones, a favor de los grupos respecto a los cuales se configuran como agentes, es decir, representantes con voz, trabajando para lograr mejorar la vida y el bienestar de los migrantes y refugiados en todo el mundo; pero en otras, los comunicados y las propuestas son anti-inmigrantes, anti-refugiados, mostrando sentimientos de xenofobia, racismo y discriminación.

Todos y cada uno de los ciudadanos de los países receptores, nos posicionamos frente a dicha realidad con mayor o menor intensidad desde la acción o la opinión: con activismo, con tibieza, con indiferencia o con silencio (recordemos —siguiendo a Watzlawick, en su argumentación respecto a los axiomas de la comunicación cuando señala: «no existe el no comportamiento; y en tanto, la comunicación es una forma de comportamiento, tampoco existe la no comunicación»— que toda no acción es una forma de acción, de modo que no posicionarse respecto a las respuestas dadas o a dar frente a la movilidad humana, es en sí misma una forma de posicionarse); y lo hacemos desde la información a la que accedemos y que somos capaces de comprender e interiorizar, desde la propia capacidad intelectual, desde la propia experiencia personal y familiar de migración, desde la pertenencia o no a grupos sociales y políticos con ideas definidas, y en muchos ocasiones formalizadas, frente al fenómeno, y lo hacemos dando primacía a procesos racionales en unos momentos o emocionales en otros.

El próximo 19 de septiembre, la Asamblea General de la ONU celebrará en Nueva York una reunión de alto nivel, la Cumbre de Naciones Unidas sobre Refugiados y Migrantes; la cumbre de jefes de Estado se celebrará en un panorama social configurado por un flujo inusitado de refugiados y migrantes en todo el mundo, frente al cual se buscan respuestas.

Ante tal situación, tras meses de negociaciones, la Asamblea General aprobó por consenso la declaración política de dicha Cumbre: «La cuestión de los grandes movimientos de refugiados y migrantes es demasiado extensa para cualquier estado por sí solo. La comunidad internacional debe trabajar unida para encontrar soluciones duraderas»; si bien en el documento elaborado para su adopción en la Reunión de Alto Nivel de la ONU no se ha incluido el Pacto Mundial sobre las personas refugiadas propuesto por su secretario general Ban Ki-moon, aplazándose la aprobación del mismo para no antes de 2018, como señala Charlotte Phillips (AI), el hecho de no existir un pacto mundial no libra a los gobiernos de su responsabilidad de ayudar a las personas que huyen de la guerra y la persecución, pues son numerosos los compromisos que ya han contraído, como la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), sin olvidar que, los pactos mundiales no son documentos jurídicamente vinculantes, sino compromisos de trabajar conjunta y decididamente para resolver problemas específicos relacionados con los refugiados y la migración.

Los resultados de la Cumbre de Naciones Unidas sobre Refugiados y Migrantes serán comunicados, debatidos y contestados, tanto desde las más altas instancias sociales como desde las organizaciones locales de trabajo directo: partidos políticos, organizaciones sindicales y empresariales, organizaciones religiosas, ONG, asociaciones de base, etc., como manifestación del mayor o menor grado de satisfacción respecto a las propias expectativas y a los posicionamientos mencionados anteriormente, de cada una de ellas.

La Escuela Universitaria de Trabajo Social, en el marco de los Cursos de Verano de la ULE, ha programado un encuentro sobre la crisis humanitaria que provocan e implican los procesos denominados en su conjunto Movilidad Humana: las situaciones de desplazamiento, asilo y refugio; encuentro en que los ponentes a título personal o como representantes de Organizaciones y entidades públicas y privadas, que en el cumplimiento de su misión dirigen sus medios económicos, humanos y materiales a alcanzar objetivos de mejora significativa de la vida y el bienestar de los desplazados, refugiados y migrantes, comunicarán datos, hechos, principios, valores, estrategias y acciones.

El encuentro se propone analizar los distintos factores que inciden en el incremento de la movilidad humana actual y sus consecuencias, analizar las diferentes estrategias, modelos y propuestas de intervención desde distintas perspectivas y favorecer el debate respecto al derecho de asilo y refugio y los sistemas de protección asociados. Representantes de Acnur, cear, accem, Cruz Roja, Cáritas, CCOO, UGT, y expertos del derecho internacional, la administración local y los medios de comunicación serán los encargados de aportar la información pertinente para la consecución de los objetivos fijados.

La transmisión de información y de contenidos formativos se plantea desde los principios de la comunicación señalados por la Fuam, entre ellos, de forma especial: a) ofrecer información de calidad en tanto no haya importantes diferencias entre lo que los ponentes quieran decir y lo que los asistentes entendamos y b) que sea importante para los ponentes la preocupación por lo que entendamos los preceptores (en tanto receptores activos en la comunicación) y no única o primordialmente lo que ellos quieran decir; de modo que los debates que se produzcan entre ponentes y asistentes al curso favorezcan la retroalimentación que enriquezca los planteamientos de partida.

El trabajo realizado en el curso de verano, permitirá, junto a otros medios informativos y formativos, tanto a los ponentes como a los asistentes comprender y valorar posteriormente desde una perspectiva amplia y plural las conclusiones que se produzcan en la Cumbre de Naciones Unidas sobre Refugiados y Migrantes.

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