TRIBUNA
El triple de lo permitido

L a vicepresidenta de Castilla-León, y portavoz del Gobierno autonómico, Rosa Valdeón, ha dimitido después de haber tenido un incidente conduciendo, donde dio el triple de tasa de alcohol permitida. Además, no se detuvo después del percance. Resumiendo, un horror.
Sin embargo hay que decir y decimos que ha tenido la valentía, la honradez, la disposición y la coherencia de presentar su dimisión irrevocable. Un ejemplo para muchos por no decir que gestos así tapan la boca de los que todo el día están gritando sin decir nada.
Asumió la Sra. Valdeón, que fue un error y una imprudencia. Este reconocimiento hecho público, no deja de ser un mérito que pocos políticos, muy pocos practican. El último caso que sí lo hizo, fue el de Albert Rivera pidiendo perdón a los españoles por hacerles sufrir por la falta de acuerdos entre ellos. Asumir un error y reconocerlo, claro que no exime de la culpa, pero es un acto que revela que esa persona que lo hace, suele ser recta en sus decisiones y en su comportamiento general. La Sra. Valdeón ha actuado coherentemente y ha esgrimido su responsabilidad reaccionando como mandan los cánones democráticos ante casos así. Ya digo que no es normal que su rápida correcta reacción.. Pero cuando ocurra hay que reconocerlo, caramba. Como es el caso.
Rosa Valdeón ha desarrollado una acción política, siempre de gran nivel y siempre pensando en el bienestar de los ciudadanos de Castilla y León y, por supuesto de su país, España. Poca estatura física pero altísimo nivel democrático en sus reacciones. Buen talento político. La gente cercana a ella, dice que se estaba medicando con productos destinados a conllevar de la mejor forma el tremendo estrés al que están sometidos esos trabajos. Pudiera ser que la mezcla de los medicamentos con el par de cervezas que la Sra. Valdeón confiesa que tomó, fueran la causa de ese trastorno maldito que hizo que su sangre detectara un nivel inadecuado en las pruebas a que se sometió.
En todo caso, su actitud de dimitir nada más ocurrir el episodio, habla claramente del talante democrático de Rosa Valdeón. Una mujer que nunca escondió su fuerte carácter y que, pese a ello es muy querida y respetada por sus compañeros de partido. Eso no es fácil, de acuerdo con la idiosincrasia del temperamento español. Sólo dos horas después, del accidente, Rosa Valdeón anunció su renuncia al cargo y reconoció que ese ha sido para ella un día «muy duro», de los peores de su vida.
Este caso nos hace reflexionar que es muy dura la vida de los políticos y que no hay que olvidar que son hombres y mujeres como nosotros con sus debilidades y fortalezas. Y sólo cuando ocurre un caso de estos, que afortunadamente no es con frecuencia, nos paramos a pensar y a evaluar su tipo de vida. Hace falta gran vocación de servir al ciudadano pero también mucho temple en todas sus acciones aunque pertenezcan a su vida privada. Es muy alto el precio que los políticos tienen que pagar por desarrollar su labor observando el sinfín de inconvenientes a los que se enfrentan.
La noticia ha sorprendido a la Comunidad de Castilla y León, como no podía ser de otra forma. Rosa Valdeón es una mujer apreciada y una política que va, siempre, con la verdad por delante. También en los momentos de su vida privada, como ha dejado claro en esta ocasión.
Y, aunque su reacción ha sido muy rápida dimitiendo, el Presidente Herrera bien hará si estudia el caso, como suele hacer, con serenidad, para decidir si acepta su dimisión de todos los cargos o encuentra otra solución. Está muy caro el talento político en nuestro país y no debemos desaprovechar lo que es bueno. No estamos tan sobrados de buenos políticos como podemos constatar cada día. Y Rosa Valdeón es buen político. Lástima este incidente. Un ejemplo de su coherencia; Valdeón fue la primera política del PP, en criticar la nominación de José Manuel Soria para el Banco Mundial por haberse visto envuelto en los Papeles de Panamá, dimitiendo como ministro ante la presión mediática y política.
Ahí lo dejamos.