cartas al director
Proliferación de los incendios forestales
E stos pasados días en esta zona del Alto Bierzo, concretamente en el municipio de Fabero, las llamas arrasaron gran parte de sus montes, pues ya sabemos que la orografía en su mayor parte es montañosa hacia el norte, Bárcena, San Pedro, Fresnedelo y los pueblos fornelos de Fresnedelo, Cariseda, etcétera. Pues bien, el fuego que hubo en alguno de estos pueblos asustaron a sus habitantes con el temor de que quemaran sus casa o haber desgracias humanas, que gracias a los medios aereos y terrestres se fue sofocando y las lluvias caídas estos últimos días lo remataron del todo. Pero hoy, aparte de esto que todo el mundo está enterado de los cientos de hectáreas quemadas, quiero sugerir que la administración, Montes, etcétera, lo consideren, ellos son los únicos que pueden hacerlo y es que el monte en invierno debe de ir, como lo hacían antes en los pueblos, quemándolo a tramos, y es que el fuego normalmente no sobrevive a la noche, por la humedad, el hielo, el frío, la nieve en los altos, y en los robledales, si se hace en esas fechas, sólo queman las hojarascas, pues al no tener hojas en las ramas, al tronco, dicen, que apenas le afecta. Y otra cosa, si se prende hacia arriba, el fuego bajando no tiene la fuerza que si es hacia arriba, y es más fácil con las máquinas hacer cortafuegos a la altura deseada y difícilmente las llamas lo sobrepasen al tener menos fuerza. Como les digo, es mi opinión, la administración lo verá y actuará sobre el particular, nadie más que ellos pueden hacerlo, como indiqué anteriormente, y así se evitaría los grandes incendios en las masas forestales, que en su mayor parte es monte bajo y una vez que enciende es difícil poder apagarlo en la situación que están ahora muchos montes, ya que los fuegos van a seguir produciéndose, tarden más o tarden menos, bien intencionados o fortuitos, y cuanto más vegetación haya peor se sofocará. Todo ello supondrá además un ahorro a la administración en comparación con el gasto actual.
Tino del Cúa. Fabero
Carta a mi padre, Julián Jaular Alonso
Q uiero agradecer a todos los que nos acompañasteis estos días difíciles el calor de la gente que te quiere es necesario en tan duros momentos, especialmente a la cofradía de Santa Marta por los que nos sentimos abrigados en todo momento.
Naciste un 7 de marzo y desde ese momento el mundo vio crecer a un ángel en la tierra, de corazón noble, bondadoso. Tendiste tu mano a quien lo necesito. No tenías maldad alguna y aunque la vida varías veces te puso piedras en el camino, tu luz propia siempre te sacó adelante. Excelente esposo, padre y abuelo, excelente ser humano, lleno de virtudes, alegre, humilde, sencillo, apacible, trabajador, de corazón puro y mirada angelical. Aquí dejaste una mujer maravillosa, cinco hijos y cinco nietos con los corazones rotos pero llenos de ti, de amor y admiración por todo lo que aprendimos de ti.
Virginia Jaular Vega. león