Publicado por
Jesús María Cantalapiedra ESCRITOR
León

Creado:

Actualizado:

E l famoso eslogan de Obama ‘Yes we Can’, (llegó a convertirse en una popular canción) lo debería haber escrito con interrogación. «Sí se puede», no deja de ser una optimista declaración de intenciones con fines electorales, que copiaron algunos grupos de esta España suya, España nuestra. El propio Mister Barak no ha ‘podido’ conseguir más allá de algunos aspectos no conclusos en su reinado global. Que se lo pregunten a sus compañeros de raza. Sí, parece que muy lentamente dos o tres puntos concretos han iniciado su complicada andadura. Pero el terrorismo, las guerras en el mundo, que paga y sufre la población civil, en las que EE UU participa en una u otra forma, ahí siguen sin misericordia. Para mayor abundamiento le ha salido un grano llamado Donald Trump, que entre lo circense y la demagogia payasa, le está creando problemas a Mrs. Hillary Clinton, la también candidata a la Presidencia de los dueños del ancho mundo. ‘It can not’. Digo: No se puede. O algo por el estilo.

Tengo dos buenos amigos, uno norteamericano y otro ruso, con los que mantengo contacto periódico desde hace años. Son escépticos en su medida. El ruso me asegura: «Todo sigue igual que antes de la Perestroika. Sólo sirvió para que hayan surgido multimillonarios de muy alta gama. No han podido con ellos ni Gorbachov, impulsor de la política reformista, ni Yeltsin, ni el musculoso Putin (el inquietante). Los cresos y riquísimos, muchos, rebosan en dólares o cualquier otra moneda occidental. Mucho hotel de luxe, muchos yates, mientras Nicolai, Anatoly, Egor o Calin, los de a pie, pagan el pato del desmadre consentido o promovido. Insisto, para complementar los salarios de miseria, Nicolai, Anatoly, Egor o Calin, intentando conseguir algún kopek más, venden unas botellas de agua mineral y paquetes de cigarrillos Marlboro elaborados en Bulgaria, en un mínimo chiringuito (dos o tres metros cuadrados). Por cierto, el tabaco cuesta un tercio del precio con el que lo mercadean aquí. Y vuelta a las berzas, cultivadas por los mismos citados. O tomates. ‘It can not’.

Mi viejo colega yanqui, a pesar de los opositores a Obana, pinta el panorama de EE UU con colores más amables, aun con miedo a la posible y comentada próxima recesión que llegará por agentes externos. O de la mano del rubio (¿teñido?) Mister Trump. Todo puede ocurrir. Así y todo, hoy mantienen una tasa de desempleo del 5%. Igual para mujeres que para hombres. Cuando apareció Obama en la Casa Blanca el paro era de, aproximadamente, un 10%. Curiosamente manejan los mismos guarismos que los rusos: En la patria comandada por Putin el paro actual gira también en torno al 5%. En el año 2000 el desempleo era del 12%.

No obstante, según algún estudio sociológico, tanto en un país como en otro, los parados son siempre los mismos: aquellos desarraigados que no quieren trabajar, que prefieren la calle o la asistencia social. En términos generales, trabajo hay. Quien quiere, lo tiene. Puede tardar en encontrarlo entre una semana y un mes y medio. Quiero decir con esta teoría que, en el aspecto laboral, puede ser posible asegurar ‘Yes we can’. Sí se puede. En otras cuestiones resulta arriesgado sentenciar.

Pero, Spain ist diferent. Según datos oficiales, en 2015 llegamos a sufrir un desempleo del 22,7%. Sé que hoy ha descendido el tanto por ciento (según nos cuentan), a pesar de no tener Gobierno desde hace muchos meses. E inda mais si no nos ampara Santa Rita. He dicho ‘Santa’. ‘It can not’.

Hace unos días he escuchado unas palabras del ex presidente Felipe González (ahora todos los «ex» se dedican a dar consejos a propios y extraños), no muy desatinadas: «Deberían marcharse todos lo líderes y dejar paso a otros». Y puede que tenga razón el peculiar y singular socialista, considerando que los actuales grandes candidatos no han sabido o podido dar con la fórmula para que el resto del mundo, principalmente de Europa, vuelvan a tenernos en la consideración que nos merecemos. Digo yo. ‘¿Yes we can?’ o ‘It can not’.

Cargando contenidos...

Es conveniente recordar, a pesar de lo que nos cuentan y las sesiones de fotos, que España no pertenece al G-20. Participa en las sesiones de uno de los Club de Ricachos como invitada. Permanente, pero invitada y englobada dentro de la Unión Europea.