Diario de León
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LEÓN EN VERSO. LUIS URDIALES
León

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Resulta imprescindible para comprender algunas de las cosas que suceden en el país saber que hay medios de comunicación escritos que, si gana el Real Madrid, aumentan las ventas hasta un 30%; tanto como la bolsa, cuando el PSOE decidió intervenir contra el derribo de la E, que parecía el último sostén que le quedaba a la empresa; los que liquidaron hace años la o de obrero y la ese de socialista reaccionaron a tiempo de evitar que la barcaza se despeñara cascada abajo mientras los buitres bolcheviques salivaban pacientes ante los restos del naufragio. No hay nada que invente el hombre capaz de remontar río arriba un ADN; el del Partido Socialista de Largo Caballero y Negrín, el del Indalencio Prieto o Besteiro, el de la pasta de la caja y la dictadura del proletariado, tiene reminiscencias en la efebocracia que alentó José Blanco, de la que floreció el Sánchez que condujo al despeñapedros y fue monaguillo destacado Tino Rodríguez; vista la deriva, no hace falta forzar una síntesis para concluir lo cerca que estuvo el PSOE de tener otro secretario general leonés entrenado para bailar sobre las brasas del incendio que dejó Zapatero. Metidos en la faena de llevar el agua a la aceña leonesa, donde las ostias son como ruedas de molino, se echa ya en falta un homenaje a Martínez, por su capacidad visionaria al disponer dos puertas, dos entradas y dos salidas, en los bajos de la calle 19 de Octubre; casa del pueblo a prueba de bomba atómica del fratricidio que asola a los cimientos de la socialdemocracia. Con lo que fueron éstos, con lo que revolvían al teléfono cuando no les encajaban los titulares a cuerpo cuarenta y cinco; o cuando exigían a los periodistas trato cariñoso en los textos, que mira que conozco a tu familia desde pequeño. La pipa de la paz ya no parece posible ni en torno a la olla de patatas de hermandad que cierra la Cañamona en Matanza, el último bastión socialista del sur leonés, donde nos invita cada primer martes de octubre Marcelo Alonso, hombre afable al que le atizaban porque no sacudía leña en la portavocía de la Diputación. Pano aún se desvela por la noche con aquel pleno sobre la Ley de Montes, que ahora sirve para sacar gratis los pinos de León. Guerra, que subía al escenario de Rodiezmo después de Javier Fernández, el de la gestora la exploradora, dice que los mejores socialistas no tienen carné. Algo sabrá Alfonso.

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