El libro crece en las dos formas de leer
Una feliz noticia anuncia que las ventas de libros vuelven a crecer. Cuando en 2007 irrumpió comercialmente en los mercados el e-book, muchos augures vaticinaron el final de los libros convencionales, pero hoy el riesgo parece superado. Como era previsible si se refinaba el análisis, el libro de papel convivirá pacíficamente con el e-book. Y no sólo gracias a la segmentación generacional (parece claro que hoy por hoy los mayores acuden más al papel que a la tablet) sino porque no hay razón alguna para que exista una disyuntiva excluyente. Hay lectores de la versión digital de la prensa del día y al mismo tiempo disfrutan leyendo literatura en libros convencionales, gozando del olor característico del papel. En realidad, esta disyuntiva no es la única que no se cumplirá radicalmente: lo nuevo y lo viejo suelen ser felizmente compatibles, y a uno puede gustarle el mar y la montaña, lo rural y lo urbano, el cine y la televisión, los juegos de ordenador y el ajedrez. El ser humano es complejo, y disfruta de casi todas las hibridaciones.