Un político cabal
Q ué alivio! Sí, que alivio escuchar de nuevo a un dirigente socialista tener un discurso socialista. Me refiero, claro está, a Javier Fernández, presidente de la gestora del PSOE. Fernández es un político cabal y eso hoy en día es un valor en si mismo. Por lo pronto ha recuperado el discurso que uno espera escuchar de un socialista y que no es otro que el de intentar buscar soluciones a los problemas reales de la sociedad. También huye de esa división que ha introducido Podemos en la política española de «buenos» y «malos», «casta» o «poder popular», todos esos maniqueísmos con los que pretenden cuestionar y por tanto dinamitar lo que han sido los últimos cuarenta años de nuestra reciente historia. Años que desde Podemos se pretende que han sido años perdidos.
Acabar con ese discurso de «buenos» y «malos», ese discurso «guerracivilista» es algo en lo que el PSOE debería de poner todo su empeño. Y dice más Javier Fernández al defender la democracia representativa apelando a la responsabilidad que deben de tener los dirigentes políticos a la hora de tomar decisiones. Responsabilidad que tendrá que asumir el comité federal dentro de unos días debatiendo y decidiendo una abstención técnica para que el PP pueda gobernar o si por el contrario vamos a terceras elecciones.
Recuerda Javier Fernández que las cosas a veces no son lo que son sino lo que parecen y que muchos ciudadanos culparían al PSOE si se celebran terceras elecciones aunque esa responsabilidad no sea del PSOE. En realidad tiene que conseguir que el PSOE vuelva a hacer política desandando con paciencia y mano izquierda algunos de los pasos a los que llevó la recién dimitida dirección de su partido. Pero sobre todo tiene claro que el proyecto del PSOE tiene que ser para toda la sociedad y no sólo para los militantes, que si nuestro país avanzó con pasos de gigante fue gracias a que su partido antepuso los intereses generales a los partidistas logrando que votantes que no eran socialistas confiaran en el PSOE por su capacidad de gestionar bien.
El PSOE tiene ante sí el reto de volver a convencer a las clases más dinámicas de nuestra sociedad, sobre todo a los jóvenes, y ofrecer un proyecto en el que la mayoría de los ciudadanos nos sintamos a gusto. No es una tarea fácil, sobre todo porque Pedro Sánchez ha colocado al PSOE al pie del abismo, pero si alguien lo puede conseguir es Fernández. Todo dependerá de que las maniobras de Sánchez se lo permitan.