Esperando que se vaya Montoro
E l habitualmente previsible Mariano Rajoy ha sorprendido a propios y extraños posponiendo hasta el próximo jueves el nombramiento de su nuevo Gobierno. Ese retraso ha dado pie a que se dispare el rumor según el cual, más allá de cubrir las vacantes existentes y jubilar a alguno de sus ministros más quemados, Rajoy se estaría planteando una renovación de mucho más calado, tanto en la estructura de gobierno como en el perfil político de sus componentes.
En cuanto a lo primero se especula con la creación de una nueva vicepresidencia de carácter económico y el desdoblamiento de alguna de las carteras, como pudiera ser el caso de la de Hacienda y administraciones públicas que ha venido estando a cargo de Cristóbal Montoro. En cuanto a lo segundo, se apunta la posible incorporación al banco azul de algún independiente de prestigio que aporte, siquiera cosméticamente, una imagen más aperturista y dialogante.
Los Presupuestos Generales del Estado será la primera piedra de toque que permitirá calibrar hasta donde está dispuesto a ceder un gobierno del PP sin mayoría absoluta y hasta donde llega su entente con Ciudadanos y el PSOE, partidos que por acción el primero y por omisión el segundo han posibilitado la segunda investidura de Rajoy. Y el desdoblamiento de Hacienda y Administraciones Públicas tendría mucho que ver con la necesidad de impulsar un nuevo marco de relación con las comunidades autónomas, comenzando por abordar su sistema de financiación, pendiente de revisar desde el año 2015. En esa línea ha anunciado Rajoy la convocatoria de la Conferencia de Presidentes, foro que lleva más de cuatro años sin reunirse.
La Junta de Castilla y León viene reclamando la revisión del sistema financiación vigente en orden a corregir su insuficiencia —estimada nada menos que de 400 millones de euros anuales— para atender los servicios esenciales que presta la administración autonómica. Sin excusas de ningún tipo para prolongar el aplazamiento, el sistema se va revisar y no tardando. Lo que está por ver es que prosperen las aspiraciones del gobierno Herrera, que en este asunto cuenta con el pleno respaldo de toda la oposición parlamentaria.
Aunque nada garantiza que dichas aspiraciones se vean satisfechas, por de pronto sería un alivio que la política autonómica deje de depender de Montoro, quien, sobre la base de las llamadas balanzas fiscales, considera que Castilla y León, lejos de tener motivos de queja, es una comunidad sobrefinanciada. De ahí que Herrera suspire por el nombramiento de un nuevo ministro al que la Junta sea capaz de convencer.