Hasta que quiera Rajoy
D espués de 315 días y sus correspondientes noches de bloqueo político, empieza a dar sus pasos un nuevo gobierno sospechosamente parecido al anterior, esto último para nada sorprendente habida cuenta de que lo que sustenta el mismo partido y lo encabeza el mismo presidente. Más allá de su composición, el hecho es que, lejos de despejar incertidumbres, el nuevo/viejo gobierno toma tierra rodeado de ellas.
La prueba es que la pregunta del millón que se hacen todos los analistas es la de cuánto durará la nueva legislatura. Y hay respuestas para todos los gustos. Yo diría que simple y llanamente que hasta que decida Mariano Rajoy, quien, transcurridos seis meses desde su investidura, puede disolver las Cámaras y convocar nuevas elecciones cuando le parezca oportuno.
Esa es la espada de Dámocles que pende desde el minuto uno sobre las dos fuerzas políticas corresponsables de la reelección del inquilino de La Moncloa. Con tal de evitar unas terceras elecciones que podían ser letales para ellos, PSOE y Ciudadanos han preferido el mal menor de un nuevo gobierno del PP.
Rajoy ha dejado muy claro que no piensa admitir cambios de calado que desmonten las reformas aprobadas —casi todas, sin apoyo de ningún otro grupo— durante la pasada Legislatura. Todo lo más alguna concesión en leyes como la Lomce o la Ley Mordaza. Pero la política económica y la reforma laboral que nos ha traído hasta aquí —una recuperación basada en el recorte de los servicios públicos, la precarización del empleo y la devaluación salarial— que nadie sueñe con tocarlas. ¡Hasta ahí podíamos llegar…!
Y añádase a lo anterior que tenemos a Bruselas exigiendo otros 5.500 millones en recortes presupuestarios y que la hucha de las pensiones no aguanta más allá de 2017. La primera piedra de toque será el techo de gasto y los nuevos Presupuestos Generales del Estado. Si el PP dispone de los apoyos necesarios, habrá nuevas cuentas. En caso contrario, la prórroga presupuestaria conduciría, con toda seguridad, a ese adelanto electoral que, no sin razón, temen PSOE y Ciudadanos.
Pese a estar en minoría, Rajoy ha conseguido colocar la pelota de la gobernabilidad en la oposición. Mientras ésta coopere con el gobierno sin exigencias que desvirtúen el modelo troncal del PP, la legislatura seguirá su marcha. Si no se aviene a hacerlo, el presidente disolverá las cámaras y convocará nuevas elecciones, responsabilizando a la oposición de la falta de gobernabilidad. Y eso puede hacerlo a partir de mayo, mes en el que, de confirmarse los plazos que maneja la gestora que preside Javier Fernández, el PSOE ni siquiera habrá celebrado el congreso federal encargado de elegir un nuevo secretario general del partido. Más a contrapié no pueden tener las cosas los socialistas.