Diario de León
Publicado por
HOJAS DE CHOPO. ALFONSO GARCÍA
León

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Suelen decir quienes se amparan en el refrán como sentencia que en ellos se encierran notables principios de sabiduría. No seré yo quien siga tal modo de concebir las cosas, aunque sí me atengo a un principio de experiencia que haya validado alguna vez determinadas formas de actuar. Pero como las propias experiencias, por colectivas en no pocos momentos, supusieron su categorización, a nadie se le escapa, creo, la pérdida de contenidos que, de forma muy variable, han sufrido a lo largo del tiempo. Estas tres sentencias del refranero están, por lo tanto, en la línea de la curiosidad más bien, incardinadas en el tiempo del año que vivimos y posiblemente alguna poco conocida o desconocida.

Aún existe cierto temor entre algunas personas a comer embutidos en cualquier parte, a pesar de tantas medidas higiénicas como hay en la actualidad. Así se explica aquello que el refrán, el dicho más bien, afirmaba: «Carne en calceta, que la coma quien la meta», detrás del cual era fácil adivinar las excelencias de lo propio, de lo casero. Y es que no hacerlo suponía para no pocos la posibilidad de problemas de salud. Aunque, eso sí, cuando al que, en general, sufría algún trastorno en este sentido, buena parte de quienes se interesaban por él solían preguntarle qué tal andaba de ahí; si las cosas iban bien, la sentencia, curiosa en este caso, respondía: «Culo que cante, ni médico ni practicante».

La matanza respondía entre nosotros a las calendas del frío. Pero antes de ella maduraban diversos frutos silvestres. En el mes de octubre, dependiendo del anterior desarrollo del tiempo para una mayor precisión cronológica, la maduración llegaba normalmente a los mostajales, cuyos frutos, las mostajas, son unas bayas, anaranjadas y pequeñas, de un sabor extraordinario para quien esto escribe, pero que dejan reseca y pastosa la boca. Prácticamente acudo cada año a probarlas, por referencias exclusivamente afectivas y sentimentales. Y recuerdo que en mi pueblo, Santa Lucía de Gordón, aunque no conozco a nadie actualmente que lo recuerde, la sentencia era clarificadora: «Cuando la nieva baja, madura la mostaja». De fácil deducción su contenido, quien lo afirmaba refería la presencia de las primeras nieves en octubre, dejado a un lado excepciones, y notables, que rompían cualquier previsión.

Refranes, dichos y sentencias son hoy al menos un documento para acercarnos al pensamiento de quienes nos precedieron. Ya es bastante.

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