Gatillazo
L o de los semáforos en La Granja me llevó la mirada a la parte superior del Diario para comprobar que no era 28 de diciembre. Resulta que tras tantas molestias y de gastar un número de euros que prefiero no comprobar, volverán las cosas al punto de partida, con semáforos, aunque eso sí, con una circulación más compleja al tener que rodear la estéril glorieta.
Como en tantas ocasiones nadie será nunca responsable de nada, aunque no debería obviarse que se ha derrochado dinero público. Puestos de perfil y prietas las filas se aguardarán tiempos mejores para cortar cintas entre sonrisas y abrazos.
La obra de la ronda supone el penúltimo gatillazo de las inversiones públicas en León, con una Variante de Pajares sobre la que habría que preguntarse cómo es posible que se construyan carreteras, vías y metros debajo de todo tipo de ríos e incluso de mares, y aquí nadie sea capaz de frenar las filtraciones. Y tenemos la estrecha, pero que muy estrecha vía de Feve cicatrizando en los barrios del norte de la ciudad, un Palacio de Congresos faraónico en el oeste que amenaza con quedar también como monumento a la era de las ‘vacas gordas’, con un aeropuerto que tiene de todo menos aviones o un AVE condenado al bypass porque alguien no sabía que el Crucero tenía alcantarillado.
Las plataformas logísticas, talleres ferroviarios o las autovías a Valladolid u Orense ni siquiera llegan al gatillazo porque se quedaron, como muy cerca, en los prolegómenos. Todo muy parecido a ese anuncio que nos hacen cada 14 días sobre la subvención al carbón de diez euros por tonelada producida... aunque cabe preguntarse a quién y dónde porque hace tiempo que no quedan minas y quizá ese dinero vaya a parar de nuevo a los que cotizaron como ‘picadores’ de aceitunas en barras de León o Ponferrada, o a quienes trapichearon con todo tipo de materiales de camino a las térmicas.
Es verdad que el pesimismo es improductivo. Pero el problema aquí es más de tomadura de pelo. De sonrisas de quienes deben exigir a los compañeros. De una oposición que recuerda el ‘que se besen’ tantas veces entonado ante el ring, quizá porque aún se oye el eco de cuando nos dijeron que aquí al atar a los perros con longaniza lo haríamos con doble lazo... O de quienes tienen claras las prioridades al proponer playas, exigir que no se mueva una piedra porque todo es el epicentro de la historia o la naturaleza, o en airear argumentarios que apestan a alcanfor. León está de moda... por sus gatillazos. ¿Recuerdan Biomédica o la Escuela de Pilotos?