Diario de León

HOJAS DE CHOPO

La felicidad pesa muy poco

Publicado por
ALFONSO GARCÍA
León

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Siempre me llamaron la atención las personas de ingenio, las que tienen un punto de vista diferente, como un agujero de luz, y hacen que la realidad entre por él. Asunto bien distinto, los supuestos éticos y sus consecuencias. Hablo por tanto de actitudes ante la vida, especialmente las de aquellos a los que se les enciende una luz en cualquier circunstancia. Explicado con un ejemplo, que no es original pero sí esclarecedor, me llega el de quien afirmó que en las crisis unos lloran y otros venden pañuelos. Los ideólogos de la practicidad, si se puede legitimar la expresión, son los que llevan al común de los mortales al lamento de por qué tal o cual idea no se les ha ocurrido antes a ellos. El ingenio es un don y hay muchos, suficientes al menos, ingeniosos por metro cuadrado.

Doy vueltas al asunto mientras espero en un centro comercial, nunca templos de mis preferencias. Pero, siempre relativo lo de que a la fuerza ahorcan y cierta devoción filial por ponerte medianamente al día en cuestiones de la nueva tecnología telefónica, me vi paseando con una pequeña bolsa balanceándose en mi mano. Si siempre admiré a los publicistas como ingeniosos —unos más que otros, por supuesto—, lo que se leía en ambos laterales de la bolsita me admiraba aún más: la perspicacia de las frases-argumento para incitar a la compra en tiempos más difíciles que los habituales. «La felicidad —leí en uno de los laterales— está en tu mano». Y en mi mano solo estaba la bolsa. No veía la felicidad por ninguna parte, aunque no sé si tiene la misma cara para todos. Entendí, por supuesto, la lucidez del mensaje y de quien lo hubiera creado. En tiempos difíciles, siempre propuestas ingeniosas, incluso arriesgadas, que en esta ocasión sacudía el interés con la brevedad de otra frase en la cara opuesta: «La felicidad pesa muy poco». Y así debía de ser porque, recuperada la compañía, salí a la calle tan radiante como la mañana. ¿Misterio de la palabra, de la palabra hecha publicad, de la publicidad hecha compra?

Mañana es San Valentín. No hace falta recordarlo. Ya se han encargado otros de hacerlo por activa, pasiva y perifrástica, como mandan los signos de los tiempos. El amor viaja a los centros comerciales. A veces para llenarlos de presupuestos y compromisos, quizá con la pesadumbre del acierto. La levedad de la esperanza y el amor hasta es posible que se encierre en un beso, el soporte definitivo de muchas inquietudes. Buenos días.

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