FRANCAMENTE
...casa quiere
En la disyuntiva de si en tiempos de crisis mejor no hacer mudanza, o que es, precisamente, en estos momentos —en los que Dios aprieta pero no suelta— en los que se presentan las mejores oportunidades para cambiar de rumbo, el ente-padre de los bercianos parece haberse tirado ‘a tumba abierta’ por esta última.
Tras veinticinco años siendo la hermanastra sacada el hospicio, más por misericordia mal entendida que por creencia y convicción de que lo que en el futuro podría deparar este proyecto, parece que el niño, ya crecidito, cree que le ha llegado el día de mudarse a casa propia. Porque al final, lo de vivir bajo techo de uno, aunque sean sus tutores legales los que deban seguir ‘llenando la nevera’ mes a mes,—como es el caso de cualquier adolescente que se precie en estos tiempos que nos han tocado vivir— pareciera como ese plus de independencia que el Consejo Comarcal lleva buscando y reivindicando desde el principio de sus días –aspiración a la que, dicho sea de paso, siempre se le ha dado con la puerta en las narices-.
El bebé mono que Rita acogió en su regazo, el adolescente repelente e insumiso que Susi amamantó y la universitaria modosita que Arias matriculó y lució colgada de su brazo por Valladolid, está de vuelta. Se siente mayor y pide su espacio. Su reconocimiento, más de palabra que de facto, y lucir palmito (piso)que para eso cree que ya está en edad de merecer, y teme, a fuerza de negarle la independencia (siempre bajo tutela familiar), que acabará para lo que ahora está: para vestir santos.
Por eso se ha lanzado a la búsqueda de pisito de soltero/a. Amplio, pues, y aunque no se sabe cómo y ha veces ni para qué, el joven ido cogiendo ‘músculo’, y, además, nunca se debe renunciar a esa aspiración de ver ‘aumentada la familia’. Aseado, sobre todo de precio, ya que, como en tantos otros casos en los que por las venas juveniles corre sangre emancipadora, su realidad ni-ni le mantiene unido/a por su cordón umbilical a la cuenta corriente de su padrino. Y, ya puestos, lucido; que se esperan visitas. Y otra cosa no, pero lo de ponerles los dientes largos a cuenta de ‘ná’ por aquí se estila mucho.
En el ‘Segunda mano’ se están frotando las ídem y los promotores afilan el colmillo con la posibilidad que se les presenta. Ofertas, como se ve, y de las que ya hablaremos en otro momento, no van a faltar.