Estafadores
Un informe de la Udef a la Audiencia Nacional sobre el caso Ausbanc asegura que Luis Pineda, el presidente de esta entidad que teóricamente velaba por los intereses de los usuarios de banca, chantajeó no sólo a instituciones privadas de crédito sino a muchas cajas de ahorros, obteniendo ingentes cantidades de dinero. Entre ellas aparece Caja Sur, incluida la etapa en que la entidad estaba controlada por representantes de la Iglesia Católica. Las cajas de ahorros, que no tenían teóricamente ánimo de lucro, firmaban convenios, patrocinaban eventos o insertaban publicidad en revistas de Ausbanc a cambio de que Pineda retirara denuncias, fuera amistoso en las asambleas o hablara bien de ellos. La pregunta en ese caso es tan obvia como pertinente: ¿por qué cedían al chantaje todas esas entidades? En el timo de la estampita, el estafador suele conseguir impunidad porque el estafado se avergüenza de haber caído en la tentación de abusar de un discapacitado. ¿Qué tenían que ocultar las cajas de ahorros para entregar millones de euros a cambio del silencio del facineroso?