TRIBUNA
La doble transparencia de un museo
D adas por finalizadas las catas en el patio del Seminario, y aprovechando los últimos redobles procesionales, la Junta autonómica anuncia que destina cuatrocientos mil euros para continuar el Museo de Semana Santa, los informes lo «aconsejan» así. Al obispado también parece irle bien el resultado. ¿Nos cuentan la verdad?, temo que no.
Tiempo ha, con ocasión de los restos arqueológicos hallados junto a la Catedral escribí un artículo que me gustó titular ‘El Túnel del Tiempo’. Tal alusión corría pareja con la construcción del aparcamiento subterráneo de Ordoño II, que terminaba a la altura de Alcázar de Toledo, pero podía continuarse… túnel, que alguien insinuó como factible. En la versión más corta partía de la plaza Santo Domingo, y discurría bajo la calle Ancha, para entendernos, hasta llegar a San Pedro de los Huertos; esto es, hablando en romano, desde la Puerta Cauriense a Porta Principalis Sinistra del campamento origen de la urbe legionense. Ni más ni menos que una subterránea ‘Vía Principalis’. La posible materia romana a encontrar, sin duda asustaba más que la obra, que también.
Respecto a los hallazgos en el subsuelo del Seminario, según versión eclesial: «las excavaciones se están rellenando ya». Lo medieval no interesa y lo romano se silencia.
Lo que nos temíamos, una vez más, «documentados» los restos medievales, y los subyacentes romanos de verdadero valor histórico, se cubrirán con arena conservadora, según versión del Patrimonio autonómico. Algunos de los «generosos» políticos que se empeñan en controlar todo lo leonés desde el ente que nos engloba, preferirían usar la zahorra de la desconsideración que tapa y olvida. Y ¿los de León capital… qué?
Sabido es que en el patio del Seminario, bien cubierto por una cúpula de cristal, según proyecto, las distintas Cofradías de Semana Santa, pretenden albergar sus pasos, en un anhelado Museo, que, la jerarquía eclesiástica leonesa, acoge patrimonialmente.
Conviene recordar un proyecto, somero, poco dado a conocer, elaborado para el solar ubicado entre la Biblioteca Pública y Correos, en lo que fue parte del Hospicio Cuadrillero. Y añado para quien no tuviera conocimiento de su existencia: Era subterráneo, y en el pavimento a nivel de calle se emplazaba al menos una pirámide en vidrio, salvando el empaque, como la existente ante el Museo de Louvre parisino. Más alguna claraboya que permitirían ver apuntes de los pasos allí expuestos, como el mejor de los anuncios del tesoro en el subsuelo.
La Diputación, propietaria del hospiciano suelo, más la escasez de dinero, provincial y autonómico (éste siempre a regañadientes y más si es para mayor gloria leonesa), fueron un gran freno en este caso. Pero si la falta de parcela adecuada, venía siendo el principal freno para la ubicación del Museo, ahora, «conseguida» ésta, se añade el surgir de restos de nuestra historia que tozuda quiere emerger. Pero atención, lo romano encontrado, no es novedad como tal en la zona, sino por aparecer, de momento una parte del área dedicada a la vivienda de los tribunos. Scannum tribonorum.
Pues bien, vamos a ver si rizamos el rizo, dicho sea con todo respeto. Tenemos solar para el Museo: el patio del Seminario; y en él se han encontrado restos arqueológicos, que más que un inconveniente pueden y deben ser un aliciente añadido. Recuperemos historia en piedra, y exposición permanente de las imágenes procesionales de mayor valor artístico de nuestra Semana Santa, todo en un mismo lugar. Me explicaré. Los expertos en arqueología, dirigirán la recuperación del yacimiento histórico, en el que tanto lo medieval como lo romano encierran gran valor, ¡un gran legado a conservar!, que, mediante la profundización oportuna, se puedan poner en valor, haciéndolo visitable.
Sobre todo ello mediante un pavimento de vidrio en determinado tramos, o en amplia superficie, similar a la cripta catedralicia, permitiría también su contemplación vertical a ojos del visitante. Costoso, puede, si no se tiene en cuenta la repercusión turística.
Finalmente, y como estaba proyectado, una cúpula de cristal, ya prevista, vendría a cubrir la superficie del patio, quedando así acabado un doble Museo. A ver si la luz natural de nuestro cielo, nos ayuda a iluminar alguna vez las ideas.
Nuestro temor es que siendo dueños de un pasado histórico, claramente leonés, esto es, sin el menor atisbo de ‘soniquete castellanoleonés’ ¡desde el presente autonómico que vivimos, a quienes mandan, no les interesa ponerlo en valor! Y ¿al obispado?...