TRIBUNA
Lengua y literatura, ¿una misma cosa?
E n plena polémica sobre qué materias pueden integrar un currículo escolar me atrevo a sugerir un debate más. Un debate que pone sobre el tapete el discutido problema de si la Lengua ha de ir o no de la mano con la Literatura.
A través de las redes observo que algunos profesores están por separar la lengua de la literatura como dos materias independientes o, al menos, diferentes. A la cabeza está Lourdes Zapico, amiga y colega y avezada profesora de Secundaria y muy próxima a la enseñanza universitaria. Y estoy con ella y con quienes lideran esta separación.
En una primera etapa la Lengua y la Literatura han de estar muy unidas porque apenas hay tiempo para mayores elucubraciones. Es más: la Literatura es el soporte sobre el que se cimienta la Lengua. O mejor: la Lengua es el cimiento sobre el que se levanta la Literatura. Pero sin más. Enseñamos la Lengua a través de la Literatura. Por eso, muchos piensan que han de ir estrechamente unidas, no sin razón. Es, pues, una división que viene de lejos y no creo que haya una fácil solución. Pero, a medida que avanzamos, podemos ir separándolas para profundizar más en cada una de ellas.
Como profesor de Lengua, me siento más identificado con la separación. Pero tampoco lo veo tan claro. Por un lado puedo profundizar más en cada materia porque no tengo por qué repartir el tiempo según me guste más o menos una y otra. Eso era lo que solía ocurrir. Es cierto que entre Lengua y Literatura se introduce el Comentario como un puente de comunicación ideal. El texto literario nos da pie para indagar en el estilo, el léxico, la sintaxis, el contexto, etc.
En mi carrera profesional seguramente se me notaban las preferencias por la Lengua. Y eso mermaría el tiempo dedicado a la Literatura. Para mí la Literatura consistía básicamente en la lectura de obras destacadas, significativas. Y sigo en esta tesitura. Lectura y contexto suponen un acercamiento intenso al autor y, por consiguiente, a la Literatura del mejor modo posible. Si el alumno es capaz de leer creo que es la manera idónea de acceder a esta materia. Incluso recuerdo que algún autor que nos visitó en la tarea escolar nos cuestionaba el comentario como herramienta válida para el conocimiento literario. No siempre está claro el mensaje que se cifra en ese texto, sobre todo si se inscribe en la poesía. Algún autor nos ponía sobre aviso acerca de esa limitación de géneros que los críticos preconizan. Y bien mirado observamos que con frecuencia cada autor, en especial el de gran categoría, mezcla los géneros y nos deja una encrucijada de difícil salida.
De ahí que mis conclusiones van directamente a la esencia: enseñemos lengua, intentemos que el alumno entienda los mecanismos que conforman el lenguaje y hagamos buenos lectores. Ellos sabrán si les gusta o no, si les divierte o no, si les enseñan o no. La lengua es buena plataforma para el aprendizaje de otros idiomas. La Literatura amplía los horizontes y nos ayuda a ser creativos y diferentes. Son dos caras de una misma moneda, pero que pueden ir a su aire. Es la magia más poderosa que tenemos para levantar un edificio firme y duradero. Un edificio de saber hacer y de cultura que nos hará más perfectos y más humanos.
La Lengua y la Literatura, quizás en etapas ulteriores, han de ir separadas, a corta distancia, pero con su tiempo particular. Habrá quien no esté por la separación en pro de su integridad y tendrá sus razones.
A mí me parece que llega un tiempo en el que se puede estudiar por separado ambas materias y así darle la importancia que les corresponde. El Bachillerato prepara para estudios superiores y el enfoque ha de darlo la plena dedicación a cada materia. Es mi manera de pensar.
Creo que si somos capaces de que el alumno aprecie la lengua a través de la Literatura estaremos en el buen camino. Seguro que la obra literaria bien hecha le hace virar hacia la lengua porque es la herramienta indispensable para levantar el edificio literario. Con una buena dosis de ingenio, imaginación y humor, claro está.