La Curva de la Muerte
L a tarde más se oscurece, escribe Antonio Machado en Yo voy soñando caminos , uno de sus poemas más famosos. Y se refiere el poeta a una ruta que serpea, blanquea al sol, se enturbia y desaparece. Como la vida.
Pero yo les voy a hablar de una carretera. De una tarde que se oscurece, sí. Y de una pesadilla.
La carretera serpea por la montaña y se pierde de vista al otro lado de una curva muy cerrada. Allí han derrapado automóviles y camiones en la ruta de Madrid a La Coruña durante mucho tiempo. Allí han muerto ciclistas arrollados por conductores cuando descendían el puerto para trabajar en las minas del Bierzo Alto. Y allí hay una roca tapizada de disparos.
Estremece imaginarlo. Al otro lado de la roca, en el apartadero de la carretera, se colocaba el pelotón de fusilamiento; diez metros de asfalto entre víctimas y verdugos. Y los disparos que no daban en el blanco todavía salpican la piedra.
Si usted se desvía de la Autovía del Noroeste, circula unos metros por la N-VI desde el Alto de Manzanal y después desciende con su coche hacia el Bierzo por la antigua carretera Madrid-Coruña, retorcida y sinuosa, dará con la roca y con el apartadero en la curva de La Retuerta; un lugar sombrío, aunque ningún árbol cobije del sol, uno de esos pagos malditos que deberían figurar en el mapa universal de la infamia. En los pueblos de la zona llamaban a ese recodo de la carretera la Curva de la Muerte. Y el nombre procede de los accidentes de tráfico, pero también de los hombres que perdieron la vida asesinados, sobre todo en las primeras semanas de la Guerra Civil; detenidos que trasladaban a León desde Ponferrada, desde los pueblos del Bierzo Alto, pero nunca llegaron a la capital.
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica acaba de iniciar una campaña de exhumaciones allí y no busca una sino tres fosas con dieciséis cuerpos. Pero es posible que haya otros catorce cadáveres más en los alrededores. Han pasado más de ochenta años y todavía han encontrado un casquillo de fusil Carcano en el apartadero. Ochenta años de sombra. Va siendo hora de que a La Retuerta le quiten los muertos, le cambien el hombre y, libre de fantasmas, empiecen a llamarla la Curva de la Memoria.