Diario de León
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fuera de juego carlos frá
León

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Circula por la Red la imagen del título de un libro recopilatorio de artículos del consejero de Educación («Disculpe que insista») que no precisa muchos más comentarios para arrancar una sonrisa. Ni siquiera entre los presuntos compañeros de bancada política, que incluso le promovieron un pronunciamiento en las Cortes autonómicas o realizan declaraciones expresas pidiendo que abandone su empecinamiento sobre las vacaciones escolares de Semana Santa.

Pero su defensa a ultranza del decretazo —como arma frente a lo votado en el Parlamento— sorprende en un catedrático de Derecho Constitucional y recuerda más a otros tiempos o lugares, en los que todos suelen estar equivocados excepto el que tiene el poder de la firma de lo que va al boletín.

Ayer, cuando se pronunció el presidente del PP de Castilla y León reclamando cordura, salió rápidamente a responderle sin variar ni un ápice su postura. Cambiar el calendario generaría un daño irreparable en los estudiantes de la Comunidad porque se alterarían los días lectivos de los trimestres... El calendario de Rey los divide en un 56-51 (primero-segundo) y si se respeta las vacaciones de Semana Santa se pasaría a un 53-54. Un cambio inasumible... según los presuntos criterios pedagógicos que alega y que parece que ignoran la relevancia de la conciliación y que por razones obvias si el Lunes, Martes y Miércoles Santo los chavales van al cole no estarán precisamente en el momento óptimo de concentración.

Pero el Rey enrocado alega que el Consejo Escolar, en dos reuniones, no tuvo nada que comentar sobre ningún aspecto de ese calendario. Entonces existe un problema añadido. Y se podría expresar parafraseando a Groucho (el más interesante de los marxistas del siglo XX): ¿Cree idónea la fórmula actual de consejo escolar? ¿Cuáles son los asuntos que preocupan entonces a su loado consejo escolar? Responda por favor primero a la segunda pregunta.

Los pronunciamientos desde todos los sectores sólo cuentan con una excepción. La de un sindicato conocido en León por tirarse... el moco. Si al consejero parece que con este tema le ha salido un grano hay quien entonó en plena plaza un cuerpo a tierra sin reparar que había cámaras. El resto parece que aguardan a que alguien derroque al rey, como con aquel Conservatorio que era imposible —incluso dicho en sede parlamentaria— que tuviese nuevo edificio.

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