Diario de León

TRIBUNA

Gestación subrogada... ¿por solidaridad?

Publicado por
eloína terrón bañuelos coordinadora provincial de IU
León

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L a expresión «vientres de alquiler» quieren que quede progresivamente invisibilizada en cuanto evoca una impresentable práctica, reñida con el comportamiento ético que cabe en nuestra sociedad. Frente a ella, la denominación «gestación subrogada» —denominación políticamente correcta construida para lograr mayor aceptación– se utiliza como eufemismo para denominar una forma de reproducción asistida en la que una mujer «accede» a gestar y dar a luz para otras personas. Y para salvar la «prueba del nueve» de las exigencias éticas, se añade que tal actuación se realiza desde la práctica de un valor tan intocable como es el de la solidaridad. Allí (en la expresión «vientres de alquiler») se connotaba el negocio. Aquí («gestación subrogada») el aspecto lucrativo queda oculto, presentándose como un intercambio libre y solidario. Pero no es difícil, si se entra en un proceso de concreción y desvelamiento, ver que, tras esa libre decisión, hay prácticas de poder, infravaloración del estatus femenino, pervivencia del concepto de mujer como hembra para la reproducción… que es contra lo que nos rebelemos las mujeres y por lo que rechazamos rotundamente la propuesta de ley del grupo político Ciudadanos C’s, aunque venga almibarada con el concepto de solidaridad.

Así con los términos «gestación subrogada» y «solidaridad» echan mano del reclamo políticamente correcto y emocional para hacerlo aceptable. La especie humana tiene en el lenguaje la forma de denominar el mundo y de hacerlo mentalmente aceptable o inaceptable.

Recientemente estaba viendo la publicidad que hacen algunas empresas de este «servicio» y sus ofertas. Sí, inevitablemente todo lo que se mercantiliza entra en la dinámica de oferta y demanda, y las mujeres más necesitadas serán la carne de uso en ese escenario. La empresa a la que me refiero dice, por ejemplo: «Uno de los servicios que ofrece XXX es la subrogación gestacional. En este proceso, los padres intencionales proporcionan el material biológico (óvulo y/ o espermatozoides) y la fecundación in vitro se lleva a cabo para fertilizar a la madre sustituta. Ningún material biológico es tomado de la madre sustituta elegida. La subrogada gestará el bebé, pero no tendrá derechos legales sobre el mismo después del nacimiento».

«Dentro de nuestro programa de subrogación, se ofrece la prueba DGP (Diagnóstico Genético Preimplantacional). Este proceso diagnóstico se realiza para eliminar del embrión las células que puedan generar futuras enfermedades genéticas y anomalías antes de su implantación. La prueba DGP también se puede utilizar para determinar el sexo del bebé si los padres intencionales lo solicitan».

«Realizamos exhaustivas pruebas para asegurar que todas nuestras madres sustitutas están en excelente estado de salud física y mental. Los requisitos para poder ser madres sustitutas son: tener al menos un hijo biológico, ser menor de 35 años de edad y no tener contraindicaciones para el embarazo. XXX seleccionará cuidadosamente tres madres subrogadas y usted estará en su derecho de hacer la elección final». «Elegiremos la madre subrogada más adecuada para usted, llevando a cabo estrictas pruebas bajo distintos criterios».

Este anuncio me ha impresionado. ¿De verdad podemos pensar en algo solidario cuando lo que se plantea son los derechos del cliente y a las mujeres que van ser las madres se las trata y considera como un simple objeto de reproducción? ¿Por qué la propuesta del grupo político Ciudadanos no incluye que estas empresas también lo hagan de forma solidaria y no haya ningún pago por este servicio? Esto es lo que sería verdaderamente solidario, legislar que no pueda haber ningún pago a ninguna empresa por mediar en ese proceso técnico-biológico. Que no haya lucro por este gesto «solidario» que pretende Ciudadanos. Hay, en la oferta de las empresas que están dedicándose a este negocio, aspectos sobre los que es necesario reflexionar: «Ningún material biológico es tomado de la madre sustituta elegida», por ejemplo. Se alega que es para que no tenga ningún derecho legal, pero lo que parece defenderse es la pureza genética. Una cosa es que las mujeres sean necesarias como recipiente que dan su sangre alimentan y nutren al futuro ser, y otra es que puedan aportar carga genética inaceptable. Se rompería el deseo de la «pureza genética» ante todo.

También plantean «el Diagnóstico Genético Preimplantacional para eliminar del embrión las células que puedan generar futuras enfermedades genéticas y anomalías antes de su implantación. La prueba DGP también se puede utilizar para determinar el sexo del bebé si los padres intencionales lo solicitan».

Pureza de sangre, elección del sexo del bebe y eliminación de todo aquello que tenga una carga genética o anomalía. Esto es lo que se elige. No veo por ningún lado la pretendida insatisfacción y necesidad de ser padre y madre y aceptar al hijo o hija que venga. Hay aquí, parece, mucho de soberbia, de autocomplacencia y de mercantilización. El comportamiento, en definitiva, de cliente: yo pago para conseguir un ser hecho a mí medida…

No todos los deseos se pueden cumplir, aunque se tenga dinero. No todo está en venta para que los/las que tienen dinero puedan comprar y hacer realidad sus deseos; debemos trabajar y defender una sociedad en donde no todo este a disposición de la riqueza, principio que pretende incrustar en nosotras y nosotros el capitalismo.

En tiempos de inequidad social como los actuales, en tiempos de desigualdad social como ahora, en los que aumenta y se concentra la riqueza y se expande la pobreza, se está afianzando la idea de que el tener dinero da derecho a todo. Este un ejemplo más de que la lucha de clases está más vigorosa que nunca, aunque nos lo endulcen con conceptos como solidaridad y altruismo.

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