Diario de León
Publicado por
javier tomé
León

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Aún estoy viendo, en la siempre gratificante ventana de la memoria afectiva, la primera vez que pisé las Ramblas, pintoresco río de vida que parecía susurrarte al oído propuestas hechiceras y desconocidas. Creo que era el año 1976 o 77, mientras la transición echaba a andar, y por el corazón urbano de la mestiza Barcelona desfilaron, ante mis maravillados ojos, alrededor de un millón de personas en una Diada encabezada por personajes tan insólitos como el travesti Ocaña. La alegría democrática es uno de los valores supremos de cualquier comunidad, por lo que aquel aire cosmopolita, abierto y plural que representaba entonces Barcelona siempre lo asociaré a las Ramblas, espléndido boulevard que vivaquea, al igual que antaño, entre la crónica y la leyenda. Un objetivo mediático de primera magnitud que ha sido el escenario elegido por el terrorismo yihadista para lanzar su mensaje del miedo, concretado en un terrible atentado que pretende enfrentar civilizaciones y modos de vida. Todo un pulso entre libertad y una barbarie decidida a causar el mayor daño posible, siempre con la intención de dejarnos bien a las claras que todos, sea Berlín, Niza, París, Londres o Estocolmo, somos vulnerables.

El mal es el mal, no hay escapatoria, según pudieron comprobar las víctimas del atropello masivo que se ha situado en el ránking del terror como el atentado más sangriento acontecido en suelo español desde el fatídico 11-M. Tras desbrozar el aluvión de acontecimientos que pusieron a Cataluña en la diana informativa, solo queda preguntarnos sobre la forma en que se ha ido alimentando un monstruo dispuesto a utilizar métodos cada vez más crueles e indiscriminados. Y más en la opulenta Barcelona, por cuyas Ramblas desfilan 100 millones de personas cada año. Pues parece ser que el rigorismo islamista encapsulado en células durmientes se radicaliza a través de la Red, creando fanáticos que, vistas sus fotografías, deberían estar persiguiendo chicas guapas. Escasa esperanza de redención existe para estos grupos que evidencian l?o peor que pueden dar de sí los seres humanos.

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